Y tú, ¿también finges que no te importa lo que pasa en redes?

Venga ya. No me cuentes historias. Dices que pasas del postureo, que tú vas a tu bola, que las redes te importan un pimiento… pero luego bien que te mosqueas cuando subes una foto y no llega ni a los veinte me gusta.

Lo sé porque te he visto. Porque a todos nos pasa. Fingimos que las redes sociales no tienen poder sobre nosotros, pero ahí estamos, revisando las estadísticas a las tres de la mañana como si en eso nos fuera la vida. Mira, seamos claros: Instagram no es solo una red social. Es el escaparate donde vistes tu vida para el mundo. Y sí, importa. Mucho.

¿Por qué todavía no destaca tu perfil?

El algoritmo, tu falta de constancia, el contenido cutre, la saturación visual… Qué sé yo. Pueden ser mil cosas. Pero el mayor problema es uno solo: no entiendes qué demonios quiere tu audiencia. Te limitas a copiar lo que hacen otros pensando que así también te funcionará a ti. Y claro, no funciona.

Instagram va de crear conexión, no de sumar seguidores como quien colecciona cromos. Va de generar una presencia que enganche, que no deje indiferente, que diga «aquí estoy yo» sin necesidad de gritarlo. Porque si no provocas nada, no sirves para nada en este juego.

Y si no crees lo que te digo, observa el contenido de quienes están partiéndolo. No hacen lo mismo que tú. No graban al tuntún. No publican por publicar. Tienen una intención clara. Una estrategia detrás que ni tú ni yo vemos a simple vista.

Contenido que enamora (o revienta, pero no deja tibio)

El contenido de verdad, ese que engancha, no es el que está técnicamente perfecto. Es el que cuenta algo que importa. Que llega. Que retumba en la mollera del que lo ve.

¿Eres marca personal? ¿Vendes zapatos? ¿Eres coach, mentor o haces uñas semipermanentes? No da igual lo que hagas: tienes que saber contar lo que haces de forma que te quieran escuchar. Y eso solo pasa cuando tu voz suena auténtica. No cuando repites las frases de siempre del mindfulness o de que estás súper agradecido.

Haz la prueba. Mira este reel. Dura un suspiro y probablemente te cueste quitarle el ojo:

No es solo el vídeo. Es la forma de contarlo. La historia que lo envuelve. El lenguaje. Eso es lo que atrapa. Eso es lo que tú necesitas si quieres que tu perfil deje de apestar a amateur.

¿De verdad quieres seguir igual en 6 meses?

Las redes no son una moda. Son el nuevo escaparate, la nueva tarjeta de visita, tu reputación vestida de píxeles. Y en estos tiempos, vivir sin cuidar tu presencia online es como ir en chándal a una entrevista de trabajo. Puedes hacerlo, pero no te extrañes si no te llaman.

Así que ahora tú decides: o sigues subiendo contenido sin ton ni son y lamentándote porque no te llega nadie, o te pones en serio con lo que muestras al mundo. Porque los resultados llegan, sí, pero solo a los que se comprometen con hacerlo bien.

Si quieres ver cómo se hace de verdad, dale un vistazo a la página oficial de Instagram. No es que vayas a encontrar la piedra filosofal, pero algo aprenderás de quienes marcan las normas del juego.

Y hazte un favor: deja de seguir a gente que te hace sentir que nunca llegas. La clave no está en compararte, sino en encontrar esa voz que haga girar cabezas. Y sí, eso lo puedes conseguir tú.

¿Estás en Madrid o alrededores? Pues mejor me lo pones. Si quieres que echemos un vistazo a lo que estás haciendo y juntos pulamos tu perfil para que deje de ser invisibile, escríbeme. Tomamos un café (o dos) y te aseguro que en 3 semanas empiezas a notar que algo cambia.

Pero solo si te mojas, ¿vale? Aquí no vale mirar desde la barrera. Se viene a jugar… o a seguir siendo invisible.

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