Si estás leyendo esto, seguramente te dejas los cuernos todos los días publicando en redes sociales y, aun así, no consigues más que un par de me gusta con suerte… Y uno es de tu madre.
Respira tranquilo, que esto no va de echarte en cara lo que haces mal. Aquí no venimos a decirte que pongas hashtags como #happy o que publiques a las 11:17 de la mañana porque lo dice un gurú. Aquí venimos a enfangarnos contigo y enseñarte a darle un buen meneo a tu estrategia.
¿Por qué no conecta lo que publicas?
Porque suena a pan sin sal. Plano. Aburrido. Predecible. Es como meterse a un bar y escuchar el discurso del camarero de siempre. Y lo peor es que Instagram no premia la mediocridad, premia lo auténtico, lo que engancha, lo que tiene chicha.
Mira, todos estamos cansados de ver el mismo carrusel con frases recicladas que uno sabe que ni quien las publica se cree. Y eso se huele. El usuario, por tonto que parezca, detecta al vuelo la falta de alma. Y cuando no hay alma, no hay conexión. Y cuando no hay conexión, no hay clic.
¿Solución? Ponte en la piel del que te lee. Haz que te escuche como si estuvieras pegado a su oreja, como si hablaras en su idioma. Y no, no me refiero al castellano, me refiero a ese tono que hace que se le ericen los pelos o suelte una carcajada en mitad del curro.
Cómo destacar con contenido que no parezca sacado de la teletienda
Te voy a decir algo que igual no te hace gracia, pero hay que tragarlo como el jarabe de cuando éramos críos: deja de hablar solo de ti. En serio. Hablar demasiado de uno mismo en redes es como ir a una cita y no parar de contar tus batallitas del instituto.
Habla de lo que le duele al otro. De lo que necesita. Hazle sentir que le entiendes. Y entonces… ¡pam!, aparece tu contenido como solución sin que cante a spam.
Además, aprovecha otros formatos. Por ejemplo, los reels. Ahora mismo, se están llevando la palma. Generan más alcance, más visualizaciones y te humanizan. Y ya ni hablemos si sales tú hablando. Que sí, que da vergüenza. Pero la autenticidad vende como churros en la feria del pueblo.
Aquí te dejo un reel que lo peta y que puedes usar como inspiración. Dale al play y saca tus conclusiones:
Es directo, divertido y engancha. Si tú logras que alguien pare el scroll para escucharte medio minuto, ya vas ganando. Porque no todo el mundo tiene eso. Tú puedes tenerlo si hablas claro, sin postureos, y dices cosas que merecen ser contadas.
Una estrategia con cabeza, no una ruleta rusa de posts
Publicar sin estrategia es como lanzar dardos con los ojos tapados. Igual aciertas, pero lo más probable es que acabes agujereando la pared. Tu contenido necesita una dirección clara, un propósito, una intención.
¿Y cuál es esa intención? Conectar, generar confianza y llevar a la acción. Así que de nada sirve tener mil seguidores si no haces que te sientan cercano. Y no se trata solo de hablar bonito. Esto va de mostrarse tal como uno es.
Por cierto, si quieres aprender cómo sacarle todo el jugo a esta red social sin volverte loco, echa un ojo a este enlace oficial donde explican herramientas nuevas que están sacando del horno casi a diario.
Pero no te quedes solo con eso. Sigue buceando, probando, fallando rápido y mejor. Porque de eso va el juego. No de tenerlo todo atado, sino de tener agallas para probar sin miedo a hacer el ridículo.
Si lo piensas bien, los que más destacan no son los más guapos ni los más técnicos. Son los que no temen mostrar su verdad. Los que entienden que la conexión se produce cuando las máscaras caen.
Y si te ves perdido, pide ayuda. Pero de la buena. De la que mete las manos en tu barro y te ayuda a limpiar. No de la que te vende cursos para que te conviertas en gurú de la nada.
¿Estás listo para dejar de sonar a anuncio y empezar a sonar a persona?
Pues muévete. No esperes al momento perfecto, porque ese nunca llega. Ahora es el momento. Mientras otros publican lo mismo de siempre, tú puedes alzar la voz y decir algo que realmente importe.
Y si estás en mi zona, cerca, o incluso si me lees desde a unos cuantos kilómetros de distancia pero quieres darle caña a esto de verdad, ponte en contacto conmigo y te echo un cable. Vamos a crear una estrategia que no digan «qué bonito»… sino “yo lo quiero”.
Hazlo ahora. Porque si no lo haces tú, lo hará otro. Y ese otro no va a preguntar si estás listo.
