¿Sabes qué es lo realmente potente? Esa sensación incómoda mezcla de rabia y envidia que te entra cuando ves que ese tipo que no tiene ni media gracia en persona, arrasa publicando cuatro cosas. Y tú, comiéndote los mocos. ¿Te suena? Si no, enhorabuena, igual estás iluminado. Pero si sí… sigue leyendo.
La jugada no va de postureo, va de conexión
La mayoría cree que publicar en esa red social maldita es posar con un café en una mano y el ego en la otra. Error. Lo que funciona realmente es tener algo que contar y saber cómo contarlo. No hace falta que tu vida sea un parque de atracciones. Hace falta que tengas claro qué valor aportas, cómo lo cuentas y, sobre todo, que no suenes como un vendedor de crecepelos a puerta fría.
El contenido auténtico, el que no pide permiso para emocionar, para conmover o directamente para hacerte pensar «coño, esto me pasa a mí»… ese es el que lo peta. Porque conecta. Porque remueve. Porque alguien se ve en ese espejo. Y ahí es donde empieza la fiesta.
¿Y el algoritmo? Que le den
Sí, existen tácticas, estrategias, horas mágicas para publicar y hashtags con vitaminas. Pero si tu contenido es un churro precocinado, da igual cuándo lo saques del horno. Importa más la historia que la hora. No se trata de hackear el sistema; se trata de hacerlo tan puñeteramente bien que el sistema quiera hackearte a ti.
¿Quieres hacerlo bien? Mírate este reel. Te costará 60 segundos y puede que acabes con la mesa llena de ideas:
Contenido bueno, seguidores buenos
¿De qué sirve tener miles de seguidores si ni uno contrata lo que haces? Spoiler: de nada. Solo para inflar egos y alimentar frustraciones. La cantidad vale poco si la calidad brilla por su ausencia. Si tu objetivo es tener un perfil con fans, no con zombies, entonces toca hablar con claridad, mostrarte como eres y dejar de poner frases de autoayuda que no se cree ni el que las escribió.
¿Te interesa saber un poco más sobre cómo sacarle chispas a esta red sin perder el alma por el camino? Échale un ojo a esta guía oficial sobre cómo funciona el algoritmo. Pero aviso: no esperes milagros. Espera realidad.
Y si vender lo tuyo te suena a tortura china, aquí va una pista: nadie te manda ser comercial. Sé persona. Habla como hablas cuando no finges. Si tú eres tú, atraerás a quien quiere trabajar contigo, no con una versión edulcorada de ti mismo.
Ah, y por cierto: si quieres dejar de esconderte detrás de filtros, frases gastadas y bailes vergonzosos que no te representan, igual va siendo hora de darle una vuelta a tu estrategia.
Todo cambia cuando comunicas desde las entrañas y no desde lo que crees que va a gustar.
¿Vives cerca? Entonces esto va por ti
Si estás por la zona, y tienes un pequeño negocio, una idea potente o simplemente quieres dejar de pasar desapercibido en redes, dame un toque. Podemos trabajarlo juntos. Nadie nace sabiendo cómo funciona esto, pero todo el mundo puede aprender si tiene ganas y una pizca de mala leche creativa.
No necesitas más seguidores, necesitas más conexión. Y eso lo arreglamos con palabras de las que duelen o de las que levantan la ceja. De las que funcionan, vaya.
Pásate por aquí y hablamos.
