Tu ex tampoco lo hará bien en redes, y eso no es excusa para seguir igual

Puede que el del bar de la esquina tenga más gracia que tú para contar historias. Puede. Pero lo que está claro es que tu competencia mueve el culo en redes y tú sigues con un perfil que da toda la pereza del mundo.

Y no, no hace falta ser un influencer de medio pelo para dejar de pasar desapercibido. Basta con dejar de subir fotos de tazas de café y empezar a entender por qué las redes sociales pueden darte de comer (y bien).

Esto va de conectar, no de posturear

Muchos creen que Instagram es solo para gente que enseña abdominales o recetas de aguacate con quinoa. Sí, claro. También puedes pensar que la abuela es heavy porque escucha AC/DC una vez.

Instagram es la ventana con vistas al alma de tu negocio. Es un escaparate donde la gente te escanea en segundos. Si no das buen rollo, adiós muy buenas. ¿Tienes algo que vender? Entonces deja de subir fotos pixeladas o textos que parecen redactados por tu cuñado un domingo de resaca.

¿No tienes ni idea? Perfecto, eso se arregla. Pero no con excusas, sino con acción. Más historias, menos comedia involuntaria. No hace falta gran presupuesto, hace falta cabeza y unos cuantos detalles que marcan la diferencia.

Tres cosas que podrías estar haciendo mal (y lo sabes)

1. Publicaciones sin alma: Que sí, que el contenido bonito entra por los ojos, pero si no cuenta nada, da lo mismo. La gente quiere entrar en tus tripas, saber por qué haces lo que haces. No vendas solo productos, vende emociones. O mejor, cuenta historias.

2. Pasas de los Reels como del cardio: Error. Son la gasolina del algoritmo y la forma más directa de conectar con gente nueva. Y no, no tienes que bailar. Basta con mostrar quién eres, qué solucionas y por qué contigo es diferente.

3. Tu perfil parece una zona cero: Bio que no dice nada, fotos de hace dos años y cero interacción. Así no vas a ninguna parte. Dale una vuelta, pon un gancho en la bio. Di para qué estás en el mundo y por qué te deberían seguir a ti y no al bar que hace croquetas con wasabi.

¿No sabes por dónde empezar? Mírate esto y luego hablamos

Antes de seguir inventando excusas, mira este vídeo. No te va a cambiar la vida, pero igual te despierta el sentido común:

¿Lo ves? Se puede contar algo distinto sin necesidad de bailes absurdos ni frases motivadoras compradas en un bazar. Autenticidad, naturalidad y un poco de gracia. Eso es lo que engancha. Eso es lo que vende.

Y si todavía andas más perdido que un pulpo en un garaje, date una vuelta por la página oficial de Instagram para empresas. Hay recursos, ideas, y todo ese rollo técnico que no hará magia pero sí te dará base.

Y ahora, lo que toca (si te importa tu negocio)

¿Tienes un negocio local? ¿Vendes algo que vale la pena? Entonces no seas rácano con tu presencia online. La gente no te va a buscar en las Páginas Amarillas. Te buscan aquí, en Instagram, ahora.

Así que deja de quedarte mirando desde la barrera. Ponte las pilas. Y si no sabes, pregunta, forma, delega, apóyate. Pero no pongas excusas. Porque si tú no te crees lo que vendes, ¿por qué lo va a hacer alguien más?

¿Eres de los que quiere hacerlo bien de verdad? Escríbenos. Créeme, hacemos mucho más que likes y colorines. Hacemos que tu negocio cuente algo que la gente quiera escuchar. Y comprar.

Que lo de subir una foto porque toca, ya cansa. Empecemos a hacer algo que funcione.

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