Tu competencia te está levantando los clientes por la cara (y tú con cara de póker, trafikker)

¿Sabes ese momento en el que te metes en tu cuenta, ves las ventas y piensas: «algo no cuadra»? No es que el mercado esté mal. No es que la gente no quiera comprar. Es que tu competencia te está comiendo la tostada y ni te estás enterando.

¿Sabes por qué? Porque ellos sí están haciendo su trabajo. Y tú sigues jugando al escondite con tus clientes.

Deja de parecer invisible y empieza a destacar como un verdadero trafikker

Si vendes algo, tienes que gritarlo (sin parecer desesperado), y para eso está el marketing con cabeza. Ese que genera confianza, posiciona tu marca y te trae clientes casi sin darte cuenta. Porque sí, puedes tener el mejor producto del mundo, pero si nadie lo ve, da igual. Es como tener un Ferrari en un garaje sin luz.

Y mientras tú sigues dejando pasar oportunidades, hay un trafikker con dos luces más que encendidas, llevándose a tu clientela como quien se lleva las sobras de una cena con los amigos: sin remordimientos y con sonrisa de ganador.

No es que los clientes se hayan ido: se los han llevado

Vamos a hablar claro. Los clientes no desaparecen, cambian de proveedor. Y lo hacen por una razón muy simple: encontraron a alguien que supo hablarles al oído, resolverles la papeleta con rapidez, y encima hacerlo parecer fácil.

Si tú no les haces sentir importantes, si no les das razones (buenas, contundentes) para quedarse contigo, estás abriendo la puerta y dándoles las gracias por elegir a otro. Así de triste. Así de cierto.

La solución no es llorar. Es moverse. Un trafikker inteligente no pierde el tiempo lamentándose. Se adapta, aprende, y mete la directa mientras los demás siguen mirando el retrovisor.

¿Qué narices puedes hacer tú ahora para darle la vuelta a esto?

    • Deja de vender a todo el mundo. Elige a quién quieres enamorar.
    • Ponte las pilas con tu mensaje. Si no emocionas, no vendes. Y si no vendes, olvídate de pagar las facturas con likes.
    • Mira cómo se mueven los que te quitan los clientes y apréndelo todo. Luego hazlo mejor. Más auténtico. Más tú.

Esto no va de estrategias mágicas, va de ponerte en marcha antes de que tu marca se convierta en un recuerdo difuso.

¿Trabajas en una ciudad, un pueblo, un barrio? Perfecto. Empieza por ahí. Apunta al cliente de tu zona y conviértete en la opción número uno. Haz que te vean hasta cuando sacas al perro.

Llama. Escribe. Pide ayuda si hace falta. Pero muévete ya. Porque tu competencia no va a parar… y tu cliente tampoco te va a esperar.

Hazlo fácil, directo y sin postureo, como los buenos. Como un verdadero trafikker.

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