¿Te ha levantado la ceja el dichoso mensaje de página no disponible? Aquí va la explicación sin rodeos

¿Te ha pasado alguna vez que abres una página web —esa, justo esa que necesitabas ver en ese instante divino— y ¡pum!, te sale el mensajito de marras: ‘Error 400, petición incorrecta’? Una especie de colleja digital sin previo aviso. Y tú ahí, con cara de, ¿qué narices está pasando aquí? Pues ponte cómodo porque vamos a contarlo como Dios manda.

¿Qué narices es eso del Error 400?

Mira, sin rodeos: el Error 400 aparece cuando el navegador que usas (que puede ser Chrome, Firefox, Edge… el que te dé la gana) le pide algo al servidor de una manera que no tiene ni pies ni cabeza. Es como si le hablases en ruso a alguien que solo entiende japonés. Resultado: no te entiende, se bloquea, y te suelta el error.

Ahora bien, ¿por qué demonios pasa esto? Pues puede deberse a varias cosas. Aquí van las sospechosas habituales:

  • Has tecleado mal la dirección web (hay veces que el dedo va más rápido que el cerebro).
  • La caché del navegador está más sucia que el zapato de un granjero.
  • Cookies corruptas (no, no son galletas, aunque te lo parezca).
  • El servidor de la página no acepta tu petición porque simplemente está mal formada.

Y tú ahí, pensando que era culpa tuya. Tranquilo, a veces lo es… y a veces no.

Soluciones que funcionan, y no consejos sacados de una galleta de la suerte

Vale, ya sabes qué es. Ahora vamos al lío con los arreglos, que para eso estás aquí y no para perder el tiempo:

  • Revisa la URL: un carácter fuera de sitio, una barra donde no toca o un espacio invisible… y adiós muy buenas.
  • Limpia la caché y las cookies del navegador: lo sé, suena técnico, pero se hace en cuatro clics. Hazlo y el mundo volverá a girar.
  • Prueba desde otro navegador o dispositivo: si funciona en el móvil pero no en el ordenador, ya sabes quién tiene el problema.
  • Pon el sitio web en tu lista blanca del antivirus: a veces se pasan de protectores y bloquean cosas que no deberían.
  • Contacta con el administrador de la página: quizá ni saben que su página está dando más errores que un coche viejo. Mándales un saludo (educado, a poder ser).

También puedes echar un ojo a esta guía técnica de Mozilla por si quieres empaparte más del tema.

¿Y si es tu web la que lanza el error 400 a diestro y siniestro?

Entonces lo siento, pero tienes curro que hacer. Porque una web con errores es como un camarero borde en un restaurante. Espanta visitas, clientes y hasta los motores de búsqueda.

Aquí se trata de revisar tu archivo .htaccess, comprobar que las peticiones desde formularios van limpias y formateadas, y que los servidores no estén más liados que un pulpo en un garaje.

Si todo esto te suena a chino, lo mejor es que le pases el muerto a tu desarrollador web de confianza. Pero no lo dejes pasar… porque Google tampoco perdona, y tu web se puede ir al fondo del buscador más rápido que una piedra en un pantano.

Ojo, también hay herramientas como Pingdom que te ayudan a localizar por dónde viene el lío. Úsalas. Están para eso.

¿Y ahora qué?

Si estás dando vueltas como un pato mareado porque tu web lanza errores 400, o peor aún, tus posibles clientes no pueden entrar y tú ni lo sabías, entonces ya va siendo hora de que solucionemos esto juntos.

¿Estás en España, tienes negocio digital o página web personal y quieres que deje de cometer errores tontos? Pues escríbenos, llámanos, grítanos si hace falta. Estamos aquí para dejar tu web más fina que un bordado manchego y sin errores de esos que te hacen perder clientes mientras tú duermes.

Y recuerda: una web que funciona bien no solo da gusto verla… vende más, posiciona mejor y hace que tu competencia rabie de envidia.

Así que ya sabes: actúa ahora, o sigue dándole vueltas a por qué tu web no convierte ni a sus propios familiares.

Si seguimos hablando, es para mejorar lo que haces. Si no… tú mismo con tu Error 400.

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