Miras el reloj. Las 3:42 de la tarde. Estás en la oficina, con cara de acelga y alma de lunes eterno… y lo sabes. Pero vamos al grano, que no vengo a hablar de nutrición ni de tu jefe. Hoy vengo a decirte una cosa que puede cambiar cómo te entretienes, cómo enseñas y hasta cómo haces dinero si te afilas los colmillos: la revolución está en la pantalla más pequeña que tienes encima.
El algoritmo que te desnuda la mente
Lo has notado. Una vez que entras, no sales. Y no porque no quieras, sino porque ese pequeño diablillo llamado algoritmo parece saber mejor que tú lo que necesitas ver ahora mismo. Recetas, retos, bailes, tips de productividad o ese señor que arregla cosas con una maza y cinta americana. ¡Magia! Pero no es magia, y eso es lo brillante. Está construido para que todo lo que ves te parezca hipnóticamente relevante. ¿Marketing emocional? Desde luego. ¿Neuromarketing? A otro nivel. ¿Una trampa? Quizás. Pero bendita trampa si te hace olvidarte de los lunes.
Este tipo de plataformas se ha convertido en la cantera del contenido corto, directo y emocional. Ya no es cuestión de modas, ni de adolescentes haciendo playback. Es una corriente brutal que combina entretenimiento, tendencia y oportunidad. Porque sí: hay quienes están monetizando estos vídeos como si fueran pozos de petróleo.
Haz scroll… pero con intención
Vale, no se trata solo de mirar caras bonitas bailando al ritmo de una música que no sabes ni pronunciar. Hay aquí una mina para creadores, emprendedores, formadores y despistados que aún creen que publicar en redes es sólo para influencers con abdominales. Craso error, colega. Una carnicería de barrio puede petarlo simplemente mostrando cómo sacan el chuletón. Un mecánico subiendo vídeos de «cosas que sí deberías arreglar antes de salir de viaje» puede ganarse la vida sin tocar el aceite.
La cuestión es: ¿tienes algo que contar? Entonces ya tienes lo más importante. Lo demás se aprende. O se improvisa, si te atreves.
Del entretenimiento a la facturación
Hay quienes aún se ríen cuando escuchan la palabra «vídeo viral», pero los listos están usándolo para llevar tráfico, confianza, autoridad y ventas. Para muestra, un botón: mira el sitio oficial y date cuenta del calibre que trae esto. No es la red social del futuro; es la del ahora. Y si no estás ahí, simplemente no existes para millones de personas.
Y por si aún no te encaja, piensa en esto: la atención del usuario medio es de menos de 8 segundos. Lo que tardes en leer medio párrafo como este. Por eso, si tus ideas no entran con gancho, no entras tú. Los vídeos cortos son la llave maestra en una casa con demasiadas puertas.
¿Te da pereza? Pues perfecto, porque cuando tú te lo piensas ya hay otro haciendo contenido, cerrando ventas o generándose una comunidad que lo adora. Y ojo con eso: una comunidad que confía en ti vale más que todos los anuncios del periódico local.
Ni hace falta que hagas el pino con una cabra ni que te conviertas en un showman. Simplemente sé tú, pero con propósito. Con intención clara y contenido útil o divertido. Lo que mejor sepas hacer.
Y si además eres de los que tienen un pequeño negocio por tu zona, escucha bien:
¿Y si el siguiente cliente está a un vídeo de distancia?
Exactamente. Porque ya no se trata sólo de colgar un cartel bonito en la calle o poner anuncios en un semanario. Hoy la conversación pasa por los móviles, por los vídeos de 30 segundos que alguien comparte en un grupo o comenta con su pareja mientras cenan. Y tú puedes estar ahí, justo en ese momento.
Así que si tienes un negocio local y estás leyendo esto, deja de esperar a que otros te lo cuenten. Ponte delante de la cámara, cuenta tu historia, enseña lo que haces, conecta de forma humana, real y directa. No necesitas luces de cine ni filtros si lo que dices tiene chicha.
Hoy más que nunca, tienes que hacer que te elijan. Y para eso, tienen que verte. Así de sencillo.
¿Quieres que tus vecinos, tu barrio y tus futuros clientes te recuerden? Da el primer paso. Abre la aplicación. Aprende. Publica. Mejora. Y cuando veas los resultados, vuelve y cuéntamelo, que me encantan las historias de gente que se mueve.
Hazlo hoy. Porque hoy alguien está ganando lo que tú podrías estar cobrando, simplemente por haber empezado antes.
