Ríete, vende y conquista con arte (pero sin parecer vendehumos)

Si estás harto de colgar fotos, rezar por likes y seguir al primo de tu vecino porque te comentó una historia hace seis meses, probablemente te estés perdiendo lo que pasa de verdad en esa jungla llamada redes sociales.

Hoy voy a hablarte de ese escaparate moderno donde muchos venden humo, pero otros venden como bestias. Y no, no es magia. Es estrategia. Es sentido común. Y es saber llamar la atención sin parecer un loro gritón en una boda.

Primero: o destacas o te comen los anuncios

Mientras tú estás pensando qué filtro le pones a tu publicación, alguien ya ha vendido tres camisetas, ha llenado una agenda de clientes o ha facturado con un curso grabado a lo cutre. ¿Por qué? Porque entienden cómo funciona la atención. Y sobre todo, porque han dejado de hablar de ellos y han empezado a hablar de lo que su cliente quiere escuchar.

Publicar por publicar es como darte cabezazos contra la pared esperando que caiga una puerta secreta. No va a pasar. Tienes que aprender a usar el texto, la imagen y hasta el silencio a tu favor. Que tu audiencia no sea sólo números, sino personas que de verdad hacen clic, preguntan y pagan.

Y no me tires del hilo de los «trucos del algoritmo», desde el día que los influencers los dominan esos «trucos» dejan de funcionar para los mortales. Lo que sí funciona es crear contenido que remueva, que enganche, que entretenga o despierte el famoso: ‘Esto lo necesito ya’.

Deja de hacerte selfies con frases chulas

Eso ya pasó, como los Powerpoint con música de Enya. Si quieres convertir tu perfil en una máquina de atracción de clientes, tienes que hablar de lo que les duele, darles soluciones y colárteles en el cerebro con una frase, con un vídeo, con una historia.

No hay ningún secreto oscuro, pero sí un montón de errores repetidos. Te doy algunos para que no metas la pata más:

  • Dejar el nombre de usuario con números, guiones bajos o la misma pinta de un email de instituto (no da confianza).
  • No tener una biografía que explique claro qué haces y para quién. Si suena a poesía barata, mala señal.
  • Publicar a lo loco, sin estrategia, sin calendario, sin objetivos. Como el que escribe en un diario esperando que alguien le responda.
  • Hablar demasiado de tú, poco de ellos.

No tienes que ser un genio, pero sí un poco más listo que la media. Dedica tiempo a pensar quién quieres que te lea y qué necesita. Y desde ahí, crea contenido que les de justo lo que están buscando (aunque no lo sepan aún).

Por ejemplo, mira este vídeo que he encontrado. Tiene más enseñanzas en 30 segundos que muchos cursos de pago por ahí afuera. Dale al play y observa cómo se hace bien. Y sí, puedes verlo sin salir de aquí abajo.

Y si después de todo sigues pensando que esto no es para ti…

Bueno, también puedes volver al catálogo de la ferretería o las tarjetas de visita que jamás reparten. Pero si de verdad quieres usar tu visibilidad para vender, aprender, ayudar o montar un negocio con sentido común y pasta en la cuenta…

Entonces toca cambiar el chip y empezar a hacer las cosas con cabeza. Mira lo que hacen los que de verdad facturan. Analiza sus estrategias de contenido, su tono, cómo cuentan cosas sin parecer robots. Y copia con descaro, pero desde tu personalidad.

Para entrar en materia puedes echarle un ojo a esta guía oficial donde explican cómo ponerle gasolina a tu perfil. Pero no te olvides: lo que la mayoría no hace es lo que da resultado.

Y si eres de aquí cerca, estás en España, tienes un negocio o un proyecto con alma y quieres que se te vea, que te escuchen, que compren, ya estás tardando en pedir ayuda. Porque no todo es saber usar filtros, sino saber vender sin parecer un comercial empotrado.

Contáctame y te ayudo a dejar de perder tiempo. Que aquí hemos venido a ganar, no a hacer amigos virtuales.

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