En un mundo donde todos quieren clics, el Restaurante Quintín ha decidido salirse de la fila y hacer lo que nadie veía venir: una nueva web que no es solo una cara bonita. No. Es una declaración. La Restaurante Quintin – New WEB no está aquí para complacer algoritmos, sino estómagos. Y lo hace con el descaro del que sabe que juega en primera.
Una nueva web que huele a comida recién hecha
Lo primero que notas cuando entras es que no hay postureo. No hay esa frialdad de catálogo digital. La nueva web de Restaurante Quintín te mete de lleno en su mundo: maderas nobles, vajillas cuidadas, platos que parecen sacados de un bodegón barroco, pero saben a gloria moderna. Esto no es un restaurante cualquiera, y su web no iba a ser menos.
Está pensada para que te pierdas —pero con gusto— entre platos de cuchara, carnes mimadas y verduras que han pasado más tiempo en manos expertas que en la tierra. Ojo, que también hay sitio para los modernos, los que piden smoothie y saben lo que es un fermentado sin volverse pedantes. Pero aquí, hasta esos platos tienen alma.
Lo digital se convierte en un aperitivo de lo que te espera en la mesa
La experiencia gastronómica empieza desde el clic. Querían una web que no vendiera, que provocara hambre, y lo han conseguido. Las imágenes que aparecen en la pantalla son una puñalada al estómago vacío. Si aguantas más de 30 segundos sin querer reservar mesa, eres de piedra (o has comido demasiado gazpacho esta semana).
Y no se han olvidado de los funcionales. La web es rápida, intuitiva, y tiene todo lo esencial: carta, reservas, ubicación, contacto. Incluso tiene un sabor especial desde el móvil, algo raro en estos tiempos donde muchas webs acaban pareciendo un catálogo del IKEA pasado por agua.
El alma la pone la esencia de la casa: ese punto castizo de elegancia despreocupada, la atención impecable y la comida de siempre tocada por la varita del buen gusto. Si quieres verlo en acción, aquí te dejamos un vídeo que lo dice todo sin decir una palabra:
Quintín no se reinventa… se multiplica
Si preguntabas a la gente del barrio, te decían que Quintín ya era una institución. ¿Qué necesidad había de cambiar nada? Pues precisamente por eso. Porque el que se duerme en los laureles acaba haciendo croquetas congeladas.
Con esta nueva web del Restaurante Quintín, lo que han hecho ha sido afilar el cuchillo. Mejorar la experiencia de usuario, actualizar la carta a golpe de clic y abrir las puertas (aunque sea a través de la pantalla) a quien todavía no ha probado ese chuletón que han afinado como si fuera un Stradivarius.
¿Te apetece reservar? No hace falta llamar ni perder el tiempo. Un par de clics aquí mismo y ya estás más cerca de sentarte en un sitio donde los camareros no sólo sirven, entienden de lo que hablan.
Lo castizo se viste de pixel
Los de Restaurante Quintín – New WEB han dado con la tecla: hacer una web que no hable de diseño, pero lo tenga; que no prometa, pero cumpla. Que parezca sencilla, pero tenga detrás un ejército de buen gusto. Y sí, que haga que el estómago apriete aunque estés leyendo esto en un lunes de dieta y arrepentimiento.
Porque, al final, esto no va de páginas web. Va de experiencia. De momentos. De compartir mesa y mantel sin postureos ni florituras. Y esa experiencia empieza desde el momento en que entras a su nuevo portal online.
¿Estás por Madrid? Pues no pierdas más tiempo con lugares que suenan a microondas. Pásate por Restaurante Quintín, deja que la nueva web te entre por los ojos… y lo demás, que lo decida el paladar.
Haz tu reserva, ponte guapo/a si quieres, y date el homenaje que te mereces. Que para bocados fríos ya están las reuniones de los lunes.
