¿Cuántas veces has subido una foto con tu mejor cara, un filtro que ni te reconoce tu madre y el pie de foto más ingenioso que se te ha ocurrido en la semana… para recibir tres likes y uno era tuyo desde otra cuenta? Tranquilo, que no estás solo. Cada vez hay más gente jugando al escondite entre algoritmos, hashtags y frases prefabricadas. Y ¿sabes lo mejor? Que la gran mayoría no tiene ni idea de lo que está haciendo, pero lo fingen de maravilla.
El falso éxito del feed perfecto
Te lo digo desde ya, tener un perfil bonito e impoluto no sirve de nada si no hay interacción real o ventas detrás. Esa obsesión por planificar el contenido como si fueras a presentar la tesis para sacarte el Nobel del Instagram solo te está alejando de lo que de verdad importa: conectar con las personas. Y no, no hace falta montar un drama griego ni hacer el pino en stories para que te hagan caso.
El feed cuadriculado está muy bien para decorar, pero si hablamos de estrategia digital, lo que tienes que buscar es provocar reacciones, remover un poco las emociones y, sobre todo, hablar como lo harías en una conversación de verdad. Porque si pareces un robot, la gente va a pasar de largo como si fueras folletos publicitarios en el parabrisas del coche.
Reels, stories y la tiranía de las estadísticas
Y claro, los reels… ese formato adictivo que muchos usan como último intento desesperado para petarlo. El problema es que confundes visibilidad con atención, y eso son cosas distintas. Puedes tener 10.000 reproducciones y que nadie recuerde lo que has dicho. O puedes tener 300 y que un desconocido te escriba para preguntarte cuánto cuesta lo que vendes. ¿Ves la diferencia?
Y ya que estamos, mírate este reel de ejemplo que explica mejor que yo cómo hacerlo con sentido. Puedes verlo directamente aquí mismo, sin moverte ni un centímetro:
Stop con el pánico de las métricas. Están bien si sabes usarlas, no para que se conviertan en tu pesadilla semanal. ¿Poca gente ve tus stories? Pues igual es hora de subir menos cafés y más respuestas a lo que tus seguidores quieren saber. ¿Que nadie te guarda los posts? ¿Acaso tú lo harías si no le encuentras valor?
Hazlo fácil, hazlo útil y, por favor, hazlo verdadero
La conexión auténtica funciona mucho mejor que cualquier truco de gurú de marketing digital. Cuando hablas claro, sin vueltas, sin postureos, y dices las cosas como las piensas, se nota. Y la gente te sigue, te compra y, lo más importante, vuelve. Eso no te lo da ningún algoritmo.
No tienes que ser viral. Tienes que ser útil. Aplica esto a tus publicaciones, tus mensajes, y verás cómo cambia el panorama. Y si estás que no sabes ni por dónde empezar, échalo un vistazo a lo que dicen desde el centro de negocios de Instagram para ponerte al día sin morir en el intento.
Esto no va de tener más seguidores a toda costa. Va de tener los adecuados. Aquellos a los que les hablas y responden. A los que les importa que existas. ¿Y sabes qué? Para eso no necesitas filtros, necesitas intención.
¿Y ahora qué? Pues que si eres de por aquí, de la ciudad o del pueblo, y quieres que tu Instagram empiece a sacar humo pero del bueno, mándame un mensaje. Lo dejo claro: no maquillo cuentas, transformo mensajes. Así que si quieres ser de los que se hacen notar sin hacer el ridículo, aquí me tienes.
