No hace falta ser un influencer para petarlo con tu contenido

¿Quieres que te vea alguien más que tu madre y tu ex en redes? Pues sigue leyendo, que hoy vamos a meterle mano a ese escaparate virtual donde todos posan, pero pocos venden. Sí, ese sitio donde reina el postureo, pero también hay hueco para hacer algo que valga la pena. Si te has cansado de subir fotos bonitas que no ve ni el tato, te va a interesar lo que te voy a contar aquí.

Deja de jugar al escondite con tus publicaciones

Mira, no vas mal. Si estás en Instagram ya tienes medio camino hecho. Ahora bien, si no te curras lo que subes y cómo lo cuentas, vas a seguir pasando desapercibido. Y aquí el silencio no es oro, es vacío digital. Hay truquitos que usan los que están arriba del todo. Algunos te los voy a soltar aquí como si fuésemos colegas.

Primero: **aprende a contar historias**. Nada de subir una foto con tres emojis y pensar que eso te va a llevar lejos. La gente conecta cuando hay emoción, cuando se sienten parte. Lo que te hace diferente no es la cámara con la que grabas, sino la forma en la que enfocas lo que enseñas. Dale tu toque, tu maldita esencia.

Segundo: usa bien las herramientas. Instagram no es solo para ver fotos de gatos. Tienes **Reels, Stories, carruseles que atrapan** más que un thriller de Netflix. Si aún no sabes cómo va eso, toca ponerse al día. Y no, no hace falta ser técnico ni tener estudios en marketing digital. Con cuatro trucos prácticos puedes petarla más que el cuñado que siempre graba las cenas familiares.

Visual, corto y al lío: la fórmula que funciona ahora

Lo de escribir como si fueras un robot ya pasó. El contenido que funciona es el que parece que te lo está contando alguien que conoces desde siempre. Por eso, déjate de formalidades y conecta con tu público. **Sé directo, rompe el muro, habla con nombre y apellido (si hace falta)**.

Los vídeos cortos están reventando el algoritmo. Si aún no le estás dando fuerte a los Reels, es como tener un Ferrari y usarlo solo para ir al súper. Aquí te dejo un vídeo que lo explica mejor que nadie, directamente insertado para que no tengas que moverte de este artículo. Dale al play, que lo vas a flipar:

Después de tragarte este vídeo ya no hay excusas. El contenido no tiene que ser perfecto, tiene que ser real. La pulcritud aburre. La cercanía engancha. Y si además lo cuentas con gracia, te aseguro que la gente se queda con ganas de más.

Y a ver, si no sabes por dónde empezar, date una vuelta por la web oficial de la plataforma, que ya va siendo hora. Ahí explican sin rodeos cómo sacarle jugo a cada cosa.

Ponte las pilas o sigue siendo invisible

Esto no va solo de subir cosas bonitas. Esto va de **tener una estrategia** (que suena fardón pero es más simple de lo que parece). Publica con intención y no solo cuando te acuerdes. Usa los hashtags de forma inteligente, no por rellenar. Y sobre todo, **interactúa como si tu vida virtual dependiese de ello**. Porque ahora mismo, para muchos negocios, depende.

Si tienes un negocio local, esto te interesa el doble. Porque si no apareces en la pantalla de tu barrio, te come el que sí lo hace. Instagram no es solo para influencers; es para el bar de la esquina, para la tienda de ropa que empezó en el salón de casa, para el fotógrafo que hace magia sin filtros. Y sí, también para ti, que estás leyendo esto a ver si te animas a meterle caña.

¿Te gustaría que te ayudemos a poner tus redes a punto o te damos alguna idea molona para sacar más jugo a tus publicaciones? Pues no lo pienses mucho, que nosotros estamos a un mensaje de distancia y tú estás a un clic de darle una vuelta a lo que haces online. **Escribe, llama, grita o lo que quieras, pero no lo dejes para el mes que viene.** Que luego te pilla el algoritmo dormido.

Aquí se mueven los que hacen, no los que dudan. ¿Te apuntas?

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