No es magia, es estrategia con un chute de autenticidad

¿Has visto alguna vez a alguien en redes que parece que lo peta sin esfuerzo, como si hubiese nacido con un anillo de likes en el dedo? Bueno, pues ni truco ni varita: hay curro, hay cabeza y hay estrategia. Y sí, en medio de todo eso, se cuela una pizca de descaro que no se aprende en ningún curso online.

El escenario perfecto para hablarle al mundo sin parecer un vendedor de aspiradoras

Ya no vale eso de postear una foto bonita y esperar. Aquí la cosa va de contar, conectar, emocionar. Instagram es la plaza del pueblo, pero con luces de neón. Y si quieres hacerte notar ahí, no basta con subir la foto de tu desayuno. Salvo que seas David Muñoz y te hayas hecho unos sobaos con nitrógeno líquido, claro.

Lo que sí funciona, y de verdad, es mostrarte con lo bueno, lo malo y lo que no te atreves a enseñar. Porque lo que nos engancha es lo humano, no el postureo. Y si combinas eso con un poco de técnica y de saber lo que haces, resulta que Instagram ya no solo entretiene: trabaja para ti.

La estrategia que no parece estrategia (y por eso funciona)

Ese vídeo que ves más abajo no llegó allí por casualidad. Tiene gancho, tiene ritmo, y tiene una historia que quieres ver hasta el final. Es un ejemplo perfecto de cómo usar bien cada segundo. Porque aquí, cada segundo cuenta lo mismo que un crack haciendo negocios: factura.

Y detrás de eso hay:

  • Guión trabajado sin que parezca un guión.
  • Visuales que no necesitas ver dos veces para quedarte con ellos.
  • Un mensaje que entra como el buen vino: directo, redondo y con cuerpo.

El contenido que no dice nada, no vende. Pero el que está bien hecho, aunque sea con el móvil, convierte. Porque importa más lo que muestras y cómo lo cuentas que la última cámara del mercado. Esto es así.

¿Te estás aprovechando o solo estás pasando el rato?

Muchos entran a Instagram como quien se mete en un bar a tomar algo. Pero otros lo usan como una herramienta para atraer clientes, fidelizar y vender sin sonar a teletienda. Y mientras tú decides si haces scroll o haces negocio, ellos te llevan la delantera.

Lo mejor es que no necesitas ser influencer ni bailar en reels con un filtro de perro. Lo que necesitas es ser tú, saber a quién hablas, y hacer un contenido honesto que dé soluciones. Y sí, eso también se puede aprender. Incluso desde la propia plataforma oficial, si te vas con ganas.

Eso sí: si vas a hacerlo, hazlo bien. Porque nadie quiere ver tu cartel de «Oferta del mes» chillando en un feed. La gente quiere conectar con personas, no con panfletos.

Ahora que estás aquí… ¿nos tomamos algo o haces que tu Instagram despierte?

Si eres de los que tienen algo que contar, algo que vender o algo que aportar, tú no necesitas más filtros. Necesitas moverte. Y para eso estás a una estrategia de dejar de mirar cómo otros crecen mientras tú le das al me gusta.

¿Tienes un negocio local? Mejor aún. Aquí no hablamos de influencers, hablamos de atraer a los de tu barrio, ciudad o zona que están deseando encontrar a alguien como tú. Pero claro, si no apareces como debes, no te buscan ni tu madre con GPS.

Así que dale una vuelta. Mira el vídeo otra vez. Y si quieres que esto funcione para ti y tu proyecto, llámame, mándame un mensaje o grita fuerte, que aquí estoy para echarte un cable.

Porque lo que tú cuentas, bien contado, puede ser lo que otros esperan leer, ver o comprar. Solo hay que saber cómo hacerlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio