¿Cansado de mirar la pantalla esperando a que caiga una idea como quien espera que le toque la lotería con una participación regalada en el bar de la esquina? Si te dedicas a crear contenido, y estás hasta las narices de no saber por dónde empezar, hoy te traigo una joyita: los gpt prompts.
Pero no cualquier cosa insulsa y robótica. Nada de eso. Te hablo de prompts que te sacuden la cabeza, te cogen de la pechera y te dicen: «Escribe, jodido, escribe, que tienes delante una mina de oro». Así. Con cariño, pero con firmeza.
¿Qué son los GPT Prompts y por qué no deberías vivir sin ellos?
Un GPT prompt no es más que una instrucción, una frase, una chispa que prende la pólvora creativa en eso que tenemos como cerebro. Le das eso a Chat GPT y te devuelve magia. O basura, depende de lo que le metas, porque esto es como la cocina: si usas ingredientes de primera, el plato te puede salir de estrella Michelín.
Ahora, imagina que tienes una tienda online de calcetines para runners. Le lanzas un prompt tipo: «Escribe un texto persuasivo al estilo de Isra Bravo para convencer a corredores profesionales de que necesitan estos calcetines ultra técnicos o se les caerán los pies a pedazos».
Y ¡pum! Chat GPT te lanza un texto que te dan ganas de comprarle los calcetines a tu suegro, que no corre ni a por el pan. Eso, amigo mío, es usar bien los prompts.
No se trata de pedirle que te haga el trabajo, ojo. Se trata de que arranque. Que caliente motores. Que dispare el primer párrafo que luego tú vas a girar y moldear con tu voz y tu gracia. Pero el empujoncito inicial, ese… ese te lo regala el prompt bien hecho.
Cómo construir prompts que generen contenido que venda (de verdad)
Primera regla: no seas vago. Si le dices a GPT «escribe un post sobre redes sociales», te va a vomitar lo de siempre. Blablabla contenido visual, blablabla engagement. Mierda de la que ya hay a patadas.
Ahora, si le dices: «Hazme un texto para una abogada de divorcios en Málaga, que quiere clientes hartos de influencers de TikTok que no saben lo que es un régimen de visitas», entonces sí. Entonces empieza el show.
Y aquí va la fórmula secreta, que no se la digo ni a mi cuñado:
- Pon contexto: ¿Quién eres tú o tu cliente? ¿A quién hablas?
- Usa tono y estilo: «escribe como Isra Bravo», «imita el estilo de una carta con mala leche pero con humor».
- Tira de long tail keywords: «contenido para restaurante vegano en el centro de Madrid». Cuanto más específico, mejor.
Ojo con esto: cuanto más detallado y natural sea el prompt, más GPT se calza el mono de trabajo y te lo parte. Te juro que a veces cuando lo haces bien, el bicho parece que ha estado espiando a tus clientes durante meses.
Prompt no es igual a milagro: cuidado con esto
Porque no todo es oro lo que brilla con estos cacharros. Puedes tener los mejores gpt prompts del mundo, pero si no sabes lo que quiere tu público, el contenido te queda como un chorizo en una boda vegana. Fatal.
Y hay otro detalle que me tiene hasta la coronilla: gente que copia y pega lo que le vomita GPT. Tal cual. Sin revisar, sin adaptar, sin ponerle alma. Eso no funciona. Ni funcionará. Porque por muy bueno que sea el texto generado, si no tiene tu voz, ni conecta con el que te lee, es como papel mojado.
Así que toma los prompts como una navaja bien afilada. Pero la carne la eliges tú. Y el corte también. ¿Se entiende?
Y para que no vayas a ciegas, te dejo aquí otro recurso por si quieres juguetear directamente con ChatGPT y aprender a sacarle partido sin que te tiemble el pulso.
Yo te lo escribo, o te enseño a escribirlo. Tú decides
Si estás en España (ni Latinoamérica ni gaitas) y necesitas que alguien cree contenido tan afilado que los lectores pidan más como en la pescadería los jueves, aquí tienes a uno que no se corta un pelo. Claro que sí.
¿Quieres que te prepare unos GPT prompts a medida? ¿Prefieres que te escriba yo los textos para tus páginas, tus emails, tus redes o para lo que montes? Pues dale. Mándame señales de humo, un mail o un burofax, da igual.
Pero que sea hoy. Porque mañana ya estarás por detrás de otro que hoy sí ha decidido probar suerte con esto de escribir que vende.
