Lo único que necesitas es captar la atención… y después ya veremos

Hoy parecemos todos vendedores de crecepelo en una feria, pero con filtros. Te metes en esa red, sí, esa que empieza por I y acaba pegándote a la pantalla durante horas, y de repente tu cuñado es experto en liderazgo, tu vecina vende exfoliantes por los codos y tú… tú estás ahí, como un pasmarote, preguntándote cómo demonios hacen para destacar entre tanto ruido.

La mentira siempre se disfraza de story perfecto

Porque estamos esclavizados por el scroll, esa droga nueva. Vamos con el dedo pegado a la pantalla como si ahí dentro estuviera lo que nos falta. Pero cuidado, que esto va de jugar bien tus cartas. Y para jugar bien, primero hay que saber que la mayoría está enseñando unas cartas marcadas. Todo en esta red social (que no vamos a nombrar, pero ya sabes cuál es) está pensado para que te sientas un poco más pequeño si no consigues 589 likes en menos de un cuarto de hora.

Así que la próxima vez que abras la app, piensa en esto: ¿quieres gustar o quieres impactar? Porque son cosas muy distintas. Gustar es que te pongan corazoncitos. Impactar es que se acuerden de ti cuando apaguen el móvil.

Cómo haces para que te sigan personas y no bots que te venden criptomonedas

La cuestión no es publicar, es conectar. Y si no conectas, te enfrías. Esto va de que cuentes algo que merezca ser contado… sin parecer que te lo ha escrito ChatGPT después de una siesta. Muestra lo que haces, sí, pero muéstralo a tu manera. Mira esto:

¿Ves? No hace falta tener una productora detrás, solo hace falta tener algo que decir, pero decirlo con alma, sin miedo a que parezca feo. Porque lo real vende. Lo impostado dura lo que tarda en caer el filtro.

Y si lo que quieres es ir en serio con esto del marketing en redes, échale un ojo al sitio oficial para empresas. Ahí puedes enterarte de cómo funciona bien esta movida.

¿Quieres ventas o quieres likes?

Hay una pregunta que tumba a muchos negocios: ¿estás en Instagram por ego o por ingresos? Porque no es lo mismo subir una foto bonita comiéndote un aguacate que subir algo que haga que te compren lo que vendes. Claro que puedes hacer las dos cosas, pero hay que saber cómo. Y para eso necesitas mirar más las estadísticas y menos los corazoncitos.

Un buen perfil no es el que tiene más seguidores, es el que tiene mejor conversión. Y eso solo se consigue hablando en voz alta, sin miedo, con tu tono. Que tu competencia parezca “correcta” y tú parezcas tú. Ganas tú.

¿Te quedan dudas sobre cómo usar esto de las redes para vender más sin hacerte el modernito sin alma? Te dejo también un enlace a la ayuda oficial de la plataforma para que no digas que no te lo pongo fácil.

¿Y ahora qué?

Si estás por aquí, es que algo te ha removido. Igual estás harto de no entender cómo narices hacen otros para vivir de Instagram, o quieres que tu negocio deje de parecer un perfil vacío y empiece a sonar como una buena historia que merece la pena escuchar.

Si eres de aquí cerca y tienes un negocio —una panadería, un despacho, una peluquería, lo que sea— y estás hasta el gorro de publicar para no recibir ni una bendita consulta… háblame. No te vendo humo, te enseño cómo contar tu película sin parecer el típico pesado que solo habla de sí mismo.

Contacta conmigo y le damos la vuelta a tu perfil para que, por fin, lo que haces tenga el foco que merece.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio