El mundo digital está saturado. Gente gritando, bailando, enseñando el desayuno como si hubiesen descubierto la fórmula de la Coca Cola. Y ahí estás tú, mirando esa pantalla, preguntándote cómo leches se hace para que te hagan un poco de caso sin disfrazarte de unicornio.
Tranquilo, no te hace falta ser un experto en algoritmos. Te hace falta sentido común, y un toque de mala leche bien usada. Porque si quieres destacar, vas a tener que hacer algo distinto. No raro. Distinto. Y hay una diferencia como de aquí a Júpiter.
La forma más tonta (pero efectiva) de llamar la atención
No necesitas seguidores por millones. Necesitas que los que sí te sigan se queden embobaos con lo que cuentas. ¿Sabes cómo se hace eso? Siendo tú. Pero siendo tú en versión afinada: auténtico, afilado y, sobre todo, útil.
Mira este vídeo. Lo tienes aquí embebido para que no digas que te hago perder tiempo abriendo pestañas:
¿Ves lo que hace? No pide disculpas, no suplica likes, no necesita explicar que ‘el algoritmo le tiene manía’. Va y lo hace. Punto. Y tú puedes hacer lo mismo. Pero de verdad. Sin postureo.
Imaginarte que nadie te mira, y hacer como si todo el mundo lo hiciera
Publicar en redes sin que te lean es como contar un chiste bueno en una fiesta silenciosa. Duele. Por eso hay que escribir, grabar o mostrar cosas como si te estuvieran mirando diez mil ojos sedientos. Aunque solo te vean tres gatos.
Porque esos tres, si les das lo que nadie más les da, te dan su atención, su respeto y, con el tiempo y si juegas bien tus cartas, su cartera.
Haz posts que no suenen a plantilla. Que tengan pulso. Que hagan pensar, reír o gruñir. El algoritmo detecta el movimiento, no la desesperación. Así que deja de mendigar interacción y empieza a provocar reacción.
Los que venden sin vender hacen cosas distintas
¿Quieres que alguien confíe en ti? Empieza por no parecerte al resto. Si estás todo el día gritando ‘mira aquí’ cuando nadie te lo ha pedido, eres como el típico pesado del centro comercial que quiere darte una muestra de perfume a la fuerza.
Mejor que eso, currártelo. Aporta valor, entretén, da caña. Da igual si vendes carcasas de móvil o eres coach emocional. Si no logras que te escuchen, da lo mismo lo brillante que sea tu producto.
Y en esto, hay gente que ya lo está haciendo bien. Si te hace falta un poco de luz al final del túnel, puedes echar un vistazo al blog oficial de la plataforma. Ahí cuentan algunas claves que te pueden interesar.
Puedes ser pequeño, pero si haces ruido del bueno, te van a ver.
Ahora dime, ¿vas a seguir haciendo lo de siempre esperando un resultado distinto o vas a levantar un poco más la voz y la propuesta?
Y si estás por aquí cerca…
Si tienes un negocio local y estás harto de no encontrar tu hueco online, habla conmigo. Podemos hacer que tu mensaje deje de sonar como eco en una cueva y empiece a hacer sonar la caja registradora.
¡Vamos a poner tu escaparate digital al rojo vivo! Escríbeme, ponte en marcha, y que el scroll no te entierre.
