Vamos al grano, que para perder el tiempo ya están los que llenan su perfil de frases inspiracionales con fuentes góticas. Si alguna vez has sentido que estás gritando en mitad del campo cada vez que publicas algo, no te preocupes, no estás solo. Aquí no hemos venido a dorarte la píldora, sino a contarte la verdad: hay una forma de destacar sin vender el alma ni parecer un clon más. Sí, se puede. Pero cuidado, que esto no es magia, es estrategia (y de la buena).
La trampa de compararse con influencers de postureo
No seas de esos que se comparan con gente que vive de hacer muecas en stories mientras tú te pasas horas pensando qué demonios publicar. Es como compararte en una carrera de sacos con un atleta olímpico. Lo primero que necesitas es tener claridad sobre lo que quieres decir y a quién estás hablando. Ya verás cómo eso solo cambia la película.
El error clásico: copiar lo que hacen los grandes pensando que así vas a crecer. Error (con mayúsculas). Eso lo único que consigue es que tu contenido parezca sacado de una fábrica. Si quieres conectar, tienes que sonar humano, auténtico… y si me apuras, hasta un poco irreverente.
Engancha desde la primera frase (o nadie seguirá leyendo)
El tiempo de atención es más corto que una siesta de gato. O los enganchar desde el primer segundo o se irán a ver vídeos de gatitos antes de que termines de escribir “hola”. Y aquí es donde entra el arte (sí, arte) de provocar con lo justo, emocionar cuando toca y contar historias como si se las soltases a un colega en el bar.
El contenido potente arranca con una buena historia, una pregunta que remueve o una frase que cabrea (en el buen sentido). Lo importante es que la otra persona se quede pillada y diga: «Ostras, este tío sabe de lo que habla». Y entonces sí, entonces se quedan contigo.
No vendes un producto… vendes cómo se va a sentir quien lo compra
Esto lo repito mucho porque hay gente que aún no lo pilla. Nadie quiere una crema antiarrugas. Quieren que su ex los vea más jóvenes en la siguiente boda familiar. Nadie se compra un curso online por amor al conocimiento, lo compran porque quieren dejar de ser unos matados y ganar pasta. Si logras transmitir eso en tus publicaciones, estás dentro.
Por eso cuando publiques algo, piensa menos en ti y más en ellos. ¿Qué les duele? ¿Qué quieren conseguir? ¿De qué están hasta el moño? Y una vez tengas eso claro, háblales como si te importaran de verdad (porque si no, apaga y vámonos).
Mira este vídeo, que resume todo esto sin necesidad de soltar un rollazo:
¿Lo has visto ya? Pues ahora piénsalo fríamente: ¿cuánto más podrías conectar tú si dejas de publicar como una máquina de contenido y empiezas a comunicar como un ser humano? No hace falta tener millones de seguidores si los que tienes se comen cada post como si fuera paella de la abuela.
Y si no sabes por dónde empezar para darle la vuelta a tus publicaciones y hacer que la gente se pare en seco cuando vea lo que compartes, échale un ojo a esta guía oficial de Instagram. No te va a dar la clave del santo grial, pero al menos sabrás en qué punto estás metiendo la pata.
¿Y ahora qué?
Venga, basta de leer artículos y no hacer nada. Esto no es leer poesía, esto va de ponerse en marcha. Que si estás en Madrid, Barcelona, Valencia o cualquier rincón de España y quieres petarlo con tu cuenta de una vez por todas, ya sabes lo que toca: escribir mejor, publicar con intención y dejar de sonar como un bote de sopa sin etiqueta.
¿Te molaría que trabajemos juntos para hacer que tu perfil desaparezca del montón y empiece a generar de verdad? Pues contáctame y empezamos. Porque si tú no lo haces, otro lo hará (y luego vendrás a decir que tu perfil no funciona…)
Y recuerda: en redes sociales, o paras el scroll o desapareces.
