Hay gente que se piensa que esto va de subir fotos bonitas y ya. Que con un par de filtros bien puestos y una frase inspiradora, lo tienes todo hecho. Pero vamos a dejarnos de cuentos: si de verdad quieres destacar en esta selva, hay que ir un poco más allá.
Que no te vendan la moto: esto no va de postureo, va de impacto
Te lo digo bien claro: si eres de los que todavía está subiendo fotos de su café con leche a media mañana acompañado de un “feliz lunes”, estás perdido. La cosa no va de eso. Va de **conectar con la peña**, de hacer que te recuerden, y no por tener la cuadrícula bonita, sino por dejar huella.
¿Y cómo se hace eso? Pues usando estrategias que funcionan, no la receta del influencer de turno que dice que lo suyo fue suerte. **Historias auténticas, vídeos que cortan la respiración, textos que remueven tripas**. Toca mojarse. Salir de ese rebaño que hace lo mismo y contar quién eres tú, de verdad. Aunque joda. Aunque te tiemblen las manos al publicarlo.
Si solo buscas corazones, te quedarás sin alma
Una cuenta que sólo busca likes, seguidores o aplausos digitales, acaba vacía. Qué pesadez con la métrica. ¿Y el alma qué? ¿Y el mensaje? ¿Y el impacto? **Lo que hace que una cuenta reviente en relevancia es que tenga algo que decir.** Algo que aporte. Algo que incomode un poco y logre que quien te lea se quede pensando.
Y sí, se puede hacer. Mira este vídeo que lo clava. No necesitas salir de aquí para verlo. Dale al play y sigue leyendo, que aún hay más:
¿Lo has visto? Eso es **tener algo que contar**. Sin filtros innecesarios. Sin edulcorantes. Si quieres saber más sobre cómo manejar este tipo de contenido, échale un ojo a la guía oficial desde la ayuda de Instagram, que al menos ahí tienen claro cómo funcionan sus propios algoritmos.
No te escondas detrás del contenido bonito: vende sin parecer un vendedor
Si eres de los que usa las redes para mover tu negocio, o tienes algo que ofrecer al mundo, ya va siendo hora de aprender cómo se cuenta, sin parecer que estás en un mercadillo. Porque la gente no quiere que le vendas, pero adora comprar. **Y lo hacen con quien les cae bien, con quien les parece sincero.**
Así que olvídate de disfrazarte de algo que no eres. No hace falta. Lo que necesitas es contar tu historia, con tus palabras, sabiendo qué tecla tocar para que otros digan: “Ey, esto me pasa a mí también” o “Esto justo es lo que necesitaba”. Ahí, amigo mío, es cuando empiezas a enganchar de verdad.
Por si todavía dudas entre seguir subiendo fotos al tuntún o darle sentido a todo esto, puedes pasarte por su centro de noticias en el blog de Instagram donde hablan de sus cambios, estrategias y demás (aunque aviso, no es tan directo como yo te lo estoy contando, pero algo rascarás).
¿Tienes una historia que contar? ¿Algo que vender? Ponte en marcha ahora.
Y si estás por aquí, cerca, en esta ciudad donde todos vamos corriendo sin mirar al de al lado, quizás sea el momento de parar, pensar lo que quieres decir y cómo lo vas a hacer. Yo puedo ayudarte. Porque esto no va de tener una cuenta más, va de tener una que importe. Escríbeme, que lo bueno empieza cuando se deja de aparentar.
