Ya basta de mendigar atención. Si llevas tiempo intentando mostrar lo que sabes hacer, pero sigues hablando solo como en una película de autor francesa, este artículo es para ti. Aquí vamos a hablarte sin vaselina sobre cómo ponerte delante de la gente sin rogar ni hacer el payaso. Y no, no necesitas aprender a bailar bachata en TikTok. Tranquilo.
El escaparate donde todo empieza (y a veces termina)
Hoy quien no está en redes, básicamente, no existe. Y no, no hace falta que seas influencer de esos que se hacen fotos en bata con tazas que nunca tienen café. Lo que hace falta es una **presencia que diga algo**. Que cuando alguien entre a tu perfil, no tenga dudas de si le puedes ayudar o no.
¿Y cómo se consigue eso? Olvidándote del postureo y mostrando tu valor. No lo que vendes, sino lo que solucionas. Porque una cosa es tener un perfil bonito y otra que el que llegue se quede pensando: «Esto me sirve». Esa es la clave.
Mira este vídeo que lo deja bien claro. Está aquí mismo abajo, dale al play sin salir de esta página:
Contar con gracia o no contar nada
¿Te han dicho alguna vez que tienes que crear contenido? Perfecto. Pero no te dijeron que había dos maneras de hacerlo: la forma sosainas y la que hace que la gente te escuche. Adivina cuál funciona. Exacto, la segunda.
Si escribes como si explicaras un manual de lavadoras, vas mal. En cambio, si cuentas las cosas como si se las dijeras a tu colega tomando una caña, eso ya tiene otro aire. Porque la gente quiere comprarle a personas, no a robots ni a catálogos ambulantes con dientes.
**Usa las palabras que tus clientes usan cuando se quejan**. Porque si repites lo que ellos piensan en silencio, sabrán que entiendes su problema mejor que su cuñado en Navidades. Y ahí empieza la conexión. Luego ya puedes vender lo que quieras.
Por cierto, si te pierdes con esto de los formatos, ideas y demás, pásate por la página oficial donde hay recursos a patadas para inspirarte o al menos saber por dónde tirar sin parecer uno más.
La estrategia de los que no gritan pero venden
No hace falta que publiques cada cinco minutos ni que persigas a nadie con mensajes privados como si vendieras seguros puerta a puerta. Lo que hace falta es que, cuando digas algo, tenga peso. Que sea útil, divertido o incluso incómodo. Pero que no sea prescindible.
**El algoritmo no come tanto como la gente cree. Lo que sí devora es contenido que la gente comparte**. Así que céntrate en que tus publicaciones se puedan comentar en el bar, no en el aula de marketing. Y si no sabes por dónde empezar, empieza por contar cosas reales, que te haya pasado con algún cliente o situaciones reales que dejen claro en qué eres bueno. Sin presumir mucho, pero sin esconderte. Que no es lo mismo ser humilde que invisible.
Y si estás en un pueblo, ciudad o barrio donde todo el mundo cree que esto de internet es para chavales, mejor. Más oportunidad para ti de destacar. Aprovéchalo.
¿Quieres dejar de pasar desapercibido y atraer a los que sí pagan? Pues empieza por poner en práctica todo esto desde hoy mismo. Y si eres de los que prefieren que alguien les eche un cable con esto, escríbeme y hablamos sin rodeos. Que para llenar la agenda no hace falta hacer malabares. Solo que te entiendan bien.
