Lo que no te han contado sobre esa red social donde todos parecen felices

No sé si te has dado cuenta, pero últimamente parece que todo el mundo vive en una película. Gente que madruga, que come solo ensaladas felices y que nunca tiene un mal día. ¿El escenario perfecto? Una aplicación de esas que tienes en el móvil y que acabas mirando mientras te haces el café: sí, me refiero a ese lugar donde los filtros hacen magia y las vidas parecen episodios de Netflix. Pero como aquí no te vamos a vender motos, vamos al lío.

Detrás del postureo: lo que pasa en realidad

Mira, hay algo que no te dicen: detrás de cada publicación «perfecta» hay un curro de narices. Que si fotografía, que si texto que enganche, que si hashtags que no queden como un grito desesperado. Y luego dicen que «suben una foto y ya». Claro, y yo me hago rico rascándome la barriga.

Hablamos de una plataforma que alberga millones de usuarios cada día. Pero no se trata solo de fama, selfies y postureo. Es también un escaparate brutal para negocios, marcas personales, artistas… Vamos, para todo aquel que quiera mostrar (o vender) algo.

Eso sí, si esperas que con una foto borrosa de tu desayuno vas a petarlo, mejor mírate este enlace explicativo oficial y empieza desde el principio.

Crece con estrategia… o sigue siendo invisible

No sirve de nada publicar sin ton ni son. Esto no va de suerte, va de saber moverse. Si tú no entiendes a tu público, si no tienes un mensaje claro ni una estética medianamente decente, vas a pasar desapercibido y lo sabes. A ver, que tampoco hace falta estudiar marketing digital para triunfar aquí, pero como mínimo tienes que sonar a persona, transmitir algo real y no parecer otro clon más con frases motivacionales.

Primero lo básico: define bien tu estilo, tu voz. Luego, crea contenido que resuene con quien quieres que te lea o vea. No hace falta que inventes la rueda, pero sí que hagas pensar o sentir. Porque al final, esto va de conectar, no solo de coleccionar seguidores como si fueran cromos.

¿Un consejo gratis? Los Reels están funcionando como un tiro. Te ayudan a llegar a más gente, a mostrarte en acción y a colarte en móviles ajenos sin permiso… pero con gusto. Y ojo a este que te dejo aquí debajo, para que no tengas que moverte de la silla:

Deja de mirar y empieza a mover ficha

Muchos se quedan en la fase «me gustaría tener más visibilidad», pero son pocos los que se arremangan y se ponen a ello. Si eres de los que se lanza, bien. Si eres de los que se queda esperando el momento perfecto, te aviso: este tren no espera a nadie.

Aprende, copia (sí, has leído bien), adapta lo que funcione, y sobre todo, habla como lo harías con tu vecino. Nada de impostar ni sonar a robot. Porque el algoritmo premia el compromiso, pero son las personas las que te siguen y te compran, no los bots.

Y si vendes algo, ni te cuento. Estás tardando en usar todo esto como escaparate. Pero con cabeza, ¿eh? Que hay gente que spamea que da miedo. Si te lo montas bien, tienes en tu mano una herramienta que puede ser un trampolín para tu negocio.

Y ahora viene lo mejor: si estás hasta las narices de poner esfuerzo y no ver resultados, si sientes que tu contenido se pierde entre tanto ruido visual, o si simplemente quieres empezar bien, sin meter la pata desde el minuto uno, escríbeme. Estoy aquí, cerca, con los pies en la tierra y sin prometerte unicornios. Trabajamos juntos y conseguimos que no solo te vean, sino que te escuchen. Si estás por aquí cerca, aún mejor. Nada como el trato del tú a tú para ponernos serios con esto.

¿Nos tomamos un café o prefieres que lo hablemos directo en mensajes?

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