Si te estás dejando los cuernos para que te hagan caso en redes y el puñetero algoritmo maldito de siempre te ignora como si fueras un cenicero roto, este artículo es para ti. Porque hoy vamos a poner el foco en cómo hacer que tus contenidos no parezcan un grito ahogado en el desierto digital… y sí, sin tener que vender tu alma ni hacer bailes ridículos.
¿Tu contenido da pena o simplemente no engancha?
No hace falta ser un gurú del márketing para entender esto: si no paras de subir vídeos, pero nadie los ve, quizás no estás siendo tan interesante como creías. O peor aún, como te han hecho creer esos coach de medio pelo que te prometen millones de seguidores desde el salón de su casa. Porque la realidad es que atraer miradas requiere algo más que filtros bonitos y hashtags genéricos. Requiere intención, estrategia y un poco de mala leche.
El problema no es la herramienta, es cómo la usas. Instagram (sí, esa red social a la que das tu vida todos los días con la esperanza de que alguien te diga «¡bravo, artista!») sigue funcionando. Pero solo para los que entienden las reglas del juego.
Y no. Crear contenido original no es suficiente si no tocas la fibra o al menos haces que a alguien le explote la cabeza con lo que dices. El espectador actual tiene menos paciencia que un gato en una ducha, así que si no le enganchas en 3 segundos, estate tranquilo, pasará de ti más rápido que de una llamada del banco.
El vídeo que necesitas ver ahora (y por qué no te han salido otros parecidos antes)
¿Quieres un ejemplo real de algo que sí funciona? Pues a esto me refiero. Mírate este vídeo que lo está petando. Pero dale al play, no te hagas el remolón:
Este tipo de vídeos parte la pana porque conecta de forma directa, rápida y sin rodeos. No se anda con tonterías y va al grano. Justo lo que la gente quiere, contenido que no dé pereza. ¿Ves la diferencia?
Instagram está lleno de ruido, pero tú puedes ser esa excepción que merece quedarse en la pantalla del móvil. Ahora bien, para eso tendrás que trabajar el mensaje, pulir el enfoque y dejar de copiar a otros que tampoco tienen ni idea. Y si te tomas esto en serio, ojo, porque hasta podrías empezar a vivir de ello.
Deja de obsesionarte con números y empieza a mojarte con lo que dices
Que si seguidores, que si likes, que si estadísticas… mira, eso está genial para cuando ya has hecho lo importante: impactar, emocionar y ser distinto. Porque si haces vídeos igual que los demás, normal que acabes en el mismo cementerio de reels olvidados.
Permitidme que os recomiende un lugar donde lo explican muy bien. En la ayuda oficial de Instagram tienes recursos técnicos bastante decentes (cuando no se los cargan). Pero insisto: lo que necesitas no está en una guía, está en cómo cuentas lo tuyo. Y para eso no hay algoritmo que valga. O remueves tripas o no sirves para esto.
Así que la próxima vez que planees grabarte contando algo, pregúntate esto: ¿lo terminaría de ver mi primo, ese que no se traga ni un spot de 10 segundos? Si la respuesta es no, revísalo entero. Vuelve a empezar. Y dale una buena patada en la cara a la indiferencia.
Y si aún no sabes por dónde empezar o simplemente te entra urticaria cada vez que abres la app porque nadie comenta tus vídeos, suscríbete al contenido de los que saben de verdad o échale un vistazo a lo que está funcionando ahora mismo.
Hazte inolvidable o mejor ni salgas a escena. Esa es la única estrategia que sigue funcionando.
¿Quieres que le demos una vuelta a tu perfil y lo pongamos a funcionar de verdad?
Si estás en España y tienes claro que quieres usar Instagram de forma profesional, sin postureos ni técnicas de humo, podemos ayudarte. Revisamos tu perfil, sacamos tus puntos fuertes y montamos un calendario de contenidos que no dé vergüenza ajena. Escríbenos y te contamos cómo poner en marcha todo esto sin perder más tiempo.
Apunta bien: la diferencia entre tener una red social y tener un imán de clientes depende de lo que hagas a partir de hoy. Así que deja de excusarte y toma acción.
