Lo que nadie te cuenta sobre esa red social donde todo parece perfecto

Seamos sinceros, esa aplicación donde todos parecen modelos de catálogo y las historias duran menos que un café caliente, tiene más trampa que una película de domingo por la tarde. Pero oye, si estás aquí es porque en el fondo sospechas que hay algo más detrás del postureo y los filtros. Y lo hay.

Todo el mundo quiere ser alguien: la fábrica de egos en 15 segundos

La red se ha convertido en una pasarela digital donde cada reel es una mini película de éxito, cada historia una exhibición de felicidad, y cada post un escaparate que grita: “mira lo bien que me va, aunque no sea verdad”.

La mayoría no subimos nuestro día a día gris, esa reunión que se eterniza o el café frío olvidado en la cocina. Subimos la copa en la terraza, la sonrisa posada, el atardecer perfecto. Pero cuidado, que este juego, aunque parezca inocente, tiene reglas no escritas muy claras: si no estás, no existes. Si no publicas, no importas. Y no, no es exagerar. Es la jungla del scroll infinito.

Más allá del postureo: cómo usar la red a tu favor sin perder el alma

El truco, y aquí viene lo divertido, no está en ser un influencer más, sino en ser más tú que nunca. Tu feed no tiene por qué ser una estantería de éxitos. Puede ser un rincón auténtico donde comuniques, vendas, conectes y sí, también, ganes dinero. Pero desde la verdad, que así brilla más.

Por eso, si eres un negocio local, un autónomo que se pone el mono cada mañana o simplemente alguien que tiene algo que contar, esta red es tu escenario. El algoritmo no entiende de poesía, pero sí de acciones autenticas y contenidos que generan interacción. Usa eso a tu favor.

Piensa que los textos que mejor funcionan son los que interpelan, emocionan o cabrean. No lo digo yo, lo dice el timeline cada vez que un post se llena de comentarios porque alguien ha dicho lo que todos pensamos y pocos se atreven a soltar.

¿Y los vídeos? El nuevo rey sin corona

Si las fotos eran el músculo, los vídeos son el corazón. Son los que enamoran, enganchan y hacen que un desconocido quiera seguir conectando contigo. ¿Quieres un ejemplo que no te haga salir de esta página? Dale al play, que este te va a gustar:

Has visto, ¿no? Nada que envidiarle a una producción en Hollywood. O al menos para lo que necesitas tú: atención y conexión.

Hay hasta profesionales que se han currado guías oficiales de Instagram tan largas como aburridas. Pero te lo resumo en una frase: sé tú mismo, habla como hablas, cuenta lo que piensas, y hazlo con gracia.

Conclusión: o espabilas o te comen el algoritmo con patatas

Así que, si estás con la cuenta muerta de risa, sin saber qué publicar o pensando que ‘esto no es para ti’, dale la vuelta. Porque no necesitas mil filtros ni seguidores por millones. Necesitas decir algo con sentido, con gracia, con verdad.

¿Trabajas a nivel local? Pues aprovecha esta plataforma para recordarles a tus vecinos que existes, que haces cosas buenas, que vales la pena. Publica vídeos, habla claro, muestra tu oficio. Sí, vas a destacar, aunque te digan que no.

Y si quieres que te eche un cable con eso de escribir textos que no den vergüenza ajena o vídeos que vendan sin sonar a teletienda… ya sabes. Estoy aquí, más cerca de lo que crees, y con ganas de ayudarte a brillar con lo que haces, desde aquí, desde donde sí importa.

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