Si hace un par de años te dicen que mirarías vídeos uno tras otro durante horas, sin pestañear y dándole al dedo como si el mundo dependiera de ello, te habrías reído. Pero ahora, ya has caído. Como todos.
Y no te culpo. Han conseguido algo que parecía imposible: ponerte el mundo en bucle, en píldoras de entretenimiento que duran lo justo para engancharte y lo suficiente para querer más. Bienvenido al universo que no sabías que necesitabas, pero del que ahora no escapas ni queriendo.
¿Qué tiene esta app que no tengan las demás?
Mira, lo primero: es directa. Sin rodeos. Aquí no hay que buscar, hay que deslizar. Como si fuese una tragaperras emocional. Un vídeo te hace reír, otro te enternece, otro te revienta la cabeza porque no entiendes qué está pasando… y otro te enseña a hacer pan de masa madre mientras bailas. Y así, hasta que se te cae el móvil y descubres que ha pasado una hora sin que te dieras ni cuenta.
La clave, dicen los entendidos, es el algoritmo endemoniadamente eficaz que te conoce mejor que tu madre. No es una exageración. Te observa (sí, con todo lo que eso implica) y en menos de lo que canta un gallo sabe si lo tuyo es ver fails, recetas rápidas o sesiones de maquillaje estilo drag a lo grande.
Además, te permite crear. No sólo consumir. Y eso, amigo, cambia las reglas del juego. Cualquiera, tú incluido, puede ser el próximo vídeo viral sin tener un equipo detrás ni gastarte un duro. Grabas, editas con sus herramientas, subes y cruzas los dedos. La accesibilidad es parte del vicio.
De pasatiempo a escaparate social y profesional
Al principio era puro entretenimiento. Pero como suele pasar con las buenas ideas, esto se les ha ido de las manos (para bien). Ahora, negocios locales, autónomos, artistas, formadores, diseñadores, panaderos, peluqueras, tiktokers de pura cepa… todos tienen su sitio en esta feria llena de luces que va más rápido que un AVE en bajada.
No exagero si te digo que ahora hay gente que ha cambiado su vida solo por entender cómo moverse aquí dentro. Venden cursos, llenan negocios, hacen colaboraciones. Tú ves vídeos y ellos, mientras tanto, facturan. No es magia, es estrategia. Y está al alcance de cualquiera con un poco de gracia y mucha autenticidad.
Fíjate en lo que cuenta la propia plataforma sobre por qué y cómo ha llegado a convertirse en lo que es. Puedes echar un vistazo a su versión oficial en este enlace a su página y flipas.
Y si todavía no lo has visto en acción, míralo. Aquí mismo. Sin salir de esta página. Dale al play y comprueba si eres de los que aguanta sin deslizar al siguiente:
¿Y esto a ti qué te importa?
Pues si vendes algo, si tienes una idea, si eres bueno en lo tuyo o simplemente si no quieres quedarte atrás como el que aún busca películas en DVD, te interesa más de lo que imaginas. No hace falta que te conviertas en influencer. No es eso. Pero sí te conviene que te vean, que sepan que existes y que lo que haces merece la pena. Y aquí hay ojos para dar y tomar.
Desde los que suben tutoriales de todo tipo hasta los que han montado una estrategia de comunicación que ya quisieran muchas agencias de marketing. El caso es que está pasando ahora, aquí, y puede estar pasándote a ti si te decides.
Y si no sabes cómo empezar, ni te agobies. Esto no va de perfección, va de presencia. Mejor algo bien hecho a tu estilo que un vídeo milimetrado vacío de alma. Ponte, graba, prueba. Los resultados vendrán si no abandonas antes de arrancarlo en serio.
Por cierto, si quieres ver ideas reales aplicadas al mundo empresarial, este otro enlace al apartado de negocios te dará más pistas.
¿Te animas o vas a seguir solo mirando?
En serio, si tienes un negocio local y lo que quieres es simplemente que tus vecinos sepan que existes, que eres bueno en tu curro y que pueden confiar en ti, esta es tu oportunidad. No hace falta que bailes (a no ser que quieras). Basta con enseñar lo que haces con gracia y honestidad.
Porque sí, las visitas importan. Pero mucho más importa que esas visitas sean de clientes potenciales reales, de los que llaman, preguntan, compran y recomiendan.
Así que si te has quedado con el runrún y quieres que te echen una mano para tener presencia en esta feria digital que ya no es del futuro sino del ahora mismo, escríbenos. Aquí, el que se mueve, sí sale en la foto. Y tú tienes mucho que mostrar.
