Lo que nadie te cuenta sobre el scroll infinito y sus efectos en tu coco

Vamos a ir al grano. Tú abres esa aplicación. Ya sabes cuál. Te echas en el sofá con la cabeza diciendo «cinco minutos» y cuando levantas el cuello, parece que han pasado tres días. ¿Te suena?

No estás solo. Lo que comenzó como una red para compartir fotos de hamburguesas y gatos ahora tiene más poder sobre tu mente que tu madre cuando te decía que te abrigaras.

¿Quién manda aquí, tú o tu dedo?

Te lo suelto seco: usar redes sociales puede ser como darle las llaves de tu cabeza a alguien que ni conoces. Sobre todo cuando hablamos de plataformas donde el algoritmo sabe más de ti que tu vecino del segundo. Sabe lo que ves, cuánto rato y con qué cara. Se alimenta de tu atención como si fuera un buitre con hambre, y tú mientras tragando vídeos de gente bailando como si fuera lo más urgente del mundo.

El problema no es el contenido. El problema es que te pilla sin darte cuenta, y cuando lo ves venir ya estás medio enganchado. O entero. Que oyes un sonido de notificación y ya te está latiendo el pecho. Normal que luego estés más tenso que una cuerda de violín.

¿Tiene arreglo? Solo si lo miras de frente

No vamos a montar un drama de esos que dan ganas de apagar todo y mudarte al monte. Pero sí vamos a decir las cosas como son: si no pones un poco de orden, esa aplicación te va a comer vivos los pensamientos. Y luego te preguntas por qué no te concentras, por qué duermes mal o por qué cada vez tienes menos ganas de hacer cosas de verdad. Pues chico, tú sabrás.

La clave no está en borrar nada, ni en hacer como que no existe. Está en decidir tú cuándo y cómo la usas. Porque si no decides tú, lo hace otro por ti. Y no tiene ni tu número, ni tus horarios, ni tus prioridades. Solo quiere que le regales minutos. Y a veces, hasta tu autoestima entera.

El vídeo que más vale ver sin despegar el ojo

Ya que estás aquí y que por lo menos has leído hasta este punto (enhorabuena, eso ya dice bastante), te dejo el siguiente vídeo para que lo veas aquí mismo, sin salir, sin marearte. Dale al play. No te va a cambiar la vida, pero igual te despierta algo.

¿Lo has visto? Bien. Ahora piensa en qué clase de cosas estás dejando de hacer por regalarle tu tiempo a lo que ves en esa pantalla. Pero piénsalo de verdad. No medio segundo. Hazlo como si tuvieras que justificarlo. ¿Lo harías?

Y si ya sabes que esto se te va de las manos, hay gente que se dedica precisamente a ayudar con eso. A darle forma a lo digital, en vez de que lo digital te desfigure a ti. Que si vas a usar estas plataformas, al menos que sea con cabeza.

¿Quieres saber cómo hacerlo mejor? Aquí tienes un enlace donde explican bien cómo sacarles partido sin que acaben contigo. No está todo ahí, pero algo es algo. Mejor eso que seguir a ciegas.

¿Vivimos todos dentro de una app sin saberlo?

Hazte esta pregunta. Porque muchas respuestas de tu día a día salen de ahí. Más de las que crees. Y ojo, no se trata de ir de listo ni de alternativo. Es solo que si no sabes por qué haces lo que haces, puede que lo estés haciendo por otros. Y eso, querido lector, es lo contrario de libertad. Eso es regalar tu vida a cachitos en forma de likes.

Así que ahora que sabes todo esto, haz algo útil con la info. Ponle nombre a lo que te roba tiempo, invéntale fronteras y que sea tu herramienta, no tu carcelero con filtros bonitos.

¿Y si esto va contigo? Pues más razón para actuar. Si eres de la zona y te gustaría que te echemos un cable con tu estrategia digital, te sientes más perdido que un pulpo en un garaje o simplemente quieres hacer que esa app te sirva a ti y no al revés, ponte en contacto con nosotros. Estamos en tu misma ciudad, tomamos el mismo café y entendemos bien lo que se cuece con el tema online. Escríbenos, hablamos sin tonterías, como debe ser.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio