Vamos a hablar claro, como debe ser. Si estás intentando que te coman a likes en redes y seguir atrapado en las catacumbas del olvido digital, este texto no es para ti. Aquí vamos a decir las cosas como son. Porque sí, tener presencia en redes funciona. Pero no como te lo han vendido.
Esto no va de postureo, va de estrategia
Parece que todo el mundo se ha empeñado en convertir su cuenta en un catálogo de fotos perfectas donde nada sucede. Gente sonriendo al viento, cafés con espuma formando corazones y pies descalzos en la arena. Muy bonito, sí, pero ¿vende? No.
Las redes sociales, especialmente las visuales, pueden ser una arma de venta masiva si sabes usarla con intención. Mostrar lo que haces, cómo lo haces y sobre todo por qué lo haces, sin rodeos ni filtros de unicornio. La gente quiere comprar a personas, no a perfiles editados hasta la náusea.
¿Y sabes qué es lo mejor? Que no necesitas parecer otra persona. Solo necesitas aprender a contar lo tuyo de la manera más directa, más tú. Usa el tono que usarías en el bar, ese con el que convences a tu colega en cinco minutos para irse de viaje contigo.
Publicar por publicar es tirar el tiempo a la basura
Si lo tuyo es postear porque toca, vas mal. Esto no es un calendario de comunión. Esto es un escaparate para que la gente entre, mire y diga: «Esto lo quiero en mi vida». Cada publicación tiene que tener un motivo, un mensaje y una llamada interna que remueva algo por dentro.
La frecuencia no es lo importante. Lo importante es dar en el clavo. Si cada vez que subes algo tus seguidores sienten que les estás hablando a ellos, estás haciendo bien el trabajo. Y si además consigues que te compartan, ya lo estás petando.
Conectar, esa es la clave. No solo informar ni entretener. Llegar, tocar y dejar marca. Eso no te lo van a dar los filtros, ni las frases motivacionales recicladas. Eso te lo da hablar desde la tripa, desde lo que llevas dentro.
Storytelling digital: contar para que compren
La gente no entra a las redes para comprar, entra a cotillear. A mirar vidas ajenas y echar el rato. Así que si quieres vender, primero tienes que interesar. Y para interesar, tienes que contar algo. Una historia, un momento, una idea. Algo que enganche y que no pases con el dedo sin pena ni gloria.
Ahí entra el storytelling, que no es otra cosa que arte de contar cosas para tocar algo en el otro. Emoción, nostalgia, inspiración, cabreo. Lo que sea, pero que no se quede templado.
Y sí, eso también se entrena. Empieza por mirar lo que haces en tu día a día y encuentra las historias detrás. El error que cometiste y cómo lo solventaste. El cliente raro que te hizo replantearte todo. El día que casi tiras la toalla pero no lo hiciste. Eso conecta más que cualquier promoción con lucecitas.
Mira este vídeo directamente aquí mismo, sin tener que salir volando a otra parte:
No necesitas miles de seguidores, necesitas clientes
Esto es importante. Repite conmigo: «Quiero vender, no coleccionar seguidores como si fueran cromos». Así que afina el mensaje, dirige tu contenido a quienes pueden y quieren comprarte y deja de obsesionarte con los números. Lo que importa es que los que te sigan, lo hagan porque tú les cubres una necesidad concreta.
Y ojo, si estás diciendo “ya, pero yo no sé cómo aplicar todo esto a lo mío”, entra a la ayuda oficial de Instagram, que está todo bien explicadito para que no te hagas líos. Entre eso y este artículo, lo tienes todo más que claro.
Así que ya sabes, si eres de los que tiene algo bueno que ofrecer pero te estás escondiendo detrás del perfil con miedo, hay curro por hacer. Y si no sabes cómo empezar, aquí estamos para ayudarte.
¿Tienes un negocio cerca y quieres que te ayudemos a petarlo en redes?
Si estás por la zona y tienes un negocio que merece ser conocido, ponte en contacto con nosotros. Te ayudamos a crear una estrategia de redes sociales a medida para que empieces a atraer a esos clientes que de verdad valoran lo que haces. Sin tonterías, sin promesas vacías. Solo cosas que funcionan cuando las haces bien.
Esto no es magia, es estrategia con alma. Escríbenos, nos tomamos un café y le damos caña a tu perfil.
