Hay una cosa que parece que pocos se atreven a decir, pero ya va siendo hora de soltarla: construir una buena presencia en redes sociales no es coser y cantar. Y menos si hablamos de esa red que tiene a medio mundo haciendo scroll hasta las tantas.
Puede sonar bestia, pero si no entiendes cómo manejarla, vas apañado.
Los mitos del éxito rápido y por qué no deberías tragártelos
Vamos al grano. Ese rollo de “sube cualquier cosa y te harás viral” es tan falso como una moneda de tres pesetas. Aquí, los que despuntan, lo hacen currando cada palabra, cada vídeo, cada imagen. Y sí, también pensando en cómo conectar con su audiencia sin parecer un robot vendemotos.
Hay más humo en esto de las redes que en un concierto de rock. Mucho “influencer espontáneo” que, si rascas un poco, ves que lleva 6 años publicando todos los días. Lo que parece suerte suele ser constancia bien envuelta.
Y es ahí donde tú entras. Porque si estás leyendo esto, seguramente te interese destacar. Llamar la atención. O al menos, que tu perfil no parezca el de una farola.
El tipo de contenido que funciona (sí, ese que nadie se curra)
¿Sabes cuál es el verdadero problema? Que todo el mundo quiere atajos, pero nadie quiere invertir tiempo en hacerlo bien. Si tú haces lo contrario, lo tienes a huevo.
Toma nota de esto: ahora mismo, lo que engancha no es sólo lo bonito, sino lo auténtico, lo que resuena, lo que emociona aunque sea con un taco a destiempo.
Tu seguidor quiere ver que, detrás del perfil, hay carne y hueso, hay verdad. Y sí, el vídeo corto está arrasando. ¿Que por qué? Porque es rápido, directo y si está bien montado, se mete en tu cabeza como una canción pegadiza.
Mira este ejemplo y dime si no te dan ganas de compartirlo. Dale al play aquí mismo, sin salirte.
Es directo, es potente y no tienes que ver 8 minutos para pillar el mensaje. Así tiene que ser tu contenido si quieres hacerle cosquillas al algoritmo.
¿Por qué no te toma en serio tu audiencia? Spoiler: no es por los filtros
Uno de los errores más gordos que veo a diario es el de tratar el perfil como un catálogo de productos de ferretería. Todo frío, todo plano. Y eso, amigo mío, no conecta ni con tu madre.
Si quieres que la gente se pare a leerte, tienes que darles motivos, sí, pero también tienes que contárselo bien. Con chispa, con intención, sin miedo a sonar distinto. Que te reconozcan por cómo hablas, no por copiar al de al lado.
Y un extra: no subestimes el poder de tener un perfil bien montado (bio clara, enlaces que no estén rotos y una estética que diga algo de ti, aunque sea «me gusta el caos»). Aquí tienes una referencia que puede ayudarte, no hace falta buscarse la vida solo: Sitio oficial de Instagram.
A veces basta con saber lo básico bien para no parecer un aficionado. Te ahorras muchos disgustos si aplicas un poco de estrategia en lugar de confiar en que la suerte vendrá sola.
Y si te interesa afinar todavía más y dejar de perder el tiempo con lo que no funciona, échale un vistazo a esta guía para gestionar tu contenido de forma profesional. No está hecha para recortar fotos con tijeras, precisamente.
Ahora viene lo bueno: ¿quieres hacerlo de verdad o prefieres seguir viendo cómo otros crecen mientras tú compartes memes?
Hay un momento en el que toca decidir si vas a tomarte esto en serio o si lo tuyo va a quedarse en «cuando tenga tiempo lo miro». Pero te digo algo: si estás en el sector servicios, vendes algo o simplemente quieres dejar huella, las redes bien hechas pueden ser tu mayor aliado. Palabra.
Nosotros ayudamos a personas como tú a que su perfil deje de pasar desapercibido. Sin prometer milagros, pero sí resultados tangibles. Porque aquí no hay recetas mágicas, hay estrategia con cabeza.
¿Estás cerca y quieres que lo trabajemos juntos? Entonces deja de darle vueltas y escríbenos ya. Que ganar visibilidad empieza por dar el primer paso. Y puede que justo ese sea hoy.
