Si estás hasta las narices de ponerle ganas a tu perfil y que todo siga igual —likes de tu tía, tus amigos del cole y poco más—, aquí tienes algo que probablemente no te guste… porque funciona. Y cuando algo funciona, deja de ser cómodo.
¿Estás mirando al sitio equivocado?
La mayoría se vuelve loca pensando en trucos, hashtags y horarios mágicos. Como si lo de destacar en redes viniese en un bote de chistera con purpurina. Pero lo que de verdad mueve el cotarro es otra cosa: el contenido que hace que la gente pare el dedo en seco y diga «a ver esto qué es».
Ese contenido que parece más real que tu vecino tosiendo a las 6 de la mañana. Eso que conecta. Que tiene una voz. Que no suena a copia cutre de nadie, ni da pereza verlo.
¿Sabes por qué? Porque las personas estamos hartas del plastiquito bonito. Queremos verdad. Queremos sentir que del otro lado hay carne y hueso. Y si tú vendes, ofreces o simplemente compartes con una intención clara, toca que lo digas sin rodeos.
Dar vueltas solo sirve para perderte.
Tus seguidores no son muebles
Hay que decirlo: no se trata solo de crecer, sino de generar comunidad. De que quienes te siguen se queden, escuchen, hablen contigo, recomienden tu perfil. Y eso no pasa si te haces el interesante o el misterioso como si esto fuera una novela de Agatha Christie.
La gente conecta con personas. Así que ponle cara, ponle historia, ponle ganas. Grita si hace falta. Que se note que estás vivo.
¿Quieres un ejemplo? Mira este vídeo. Tómatelo como una clase práctica, que ni te cuesta un duro ni te lo explica un gurú vendemotos.
Haz visible lo invisible
No pares de contar lo que haces, cómo lo haces y, sobre todo, por qué lo haces. Este último punto —el más olvidado— es donde reside la chispa que diferencia a los perfiles corrientes de los que generan engagement real. Que no es otra cosa que una comunidad con cerebro, pulso y, con suerte, tarjeta de crédito.
¿Sabes ese momento en que alguien escribe algo y parece que lo hizo pensando en ti? Eso no es casualidad. Eso es conocer a tu audiencia como si fueran tus colegas de toda la vida.
Y si además te apoyas en alguna herramienta oficial o fuente relevante para ajustar la puntería, mejor que mejor. Que lo emocional no quita lo estratégico.
Así que píllate un café, un boli y empieza a pensar de verdad qué historia estás contando. Porque si tú no la tienes clara, menos la va a tener el que llega a tu perfil.
¿Quieres dejar de hablar solo en redes y empezar a atraer gente que no te siga por pena? Pues empieza hoy. Y si necesitas que alguien le meta un meneo a tu perfil, te espero con las puertas abiertas. Aquí, en tu ciudad, donde se respira que las cosas se hacen bien y sin rodeos. Contacta conmigo y deja de parecer amateur cuando tienes un negocio que merece gritarse a los cuatro vientos.
