Lo que nadie te cuenta sobre cómo enganchar con tu audiencia en redes

Anda que no hay consejos por ahí sobre cómo triunfar en redes sociales. Que si publica a tal hora, que si usa estos hashtags, que si pon un filtro bonito… Mucho bla bla bla y pocos resultados reales. Si todo eso funcionara como prometen, habría más influencers que gente normal. Pero, sorpresa: no es así.

La diferencia entre gustar y enganchar

La mayoría de la gente se obsesiona con los likes como si eso fuera el premio gordo. Pero los «me gusta» son humo comparado con lo que de verdad importa: que tu contenido deje poso. Que te recuerden, que te busquen, que cuando vean tu nombre digan «a ver qué ha publicado hoy esta persona». Eso solo ocurre cuando sabes contar. Y cuando cuentas desde las tripas.

El secreto no está en hacer vídeos bonitos por hacerlos. Está en mostrar de verdad quién eres. En mojarte. En compartir cosas que hagan que la gente pare lo que está haciendo y escuche. Eso es lo que engancha, no un carrusel con colores corporativos dosificados con gotero.

El contenido que convierte tiene algo que no se compra

El contenido que convierte se nota, se palpa, porque viene de alguien con algo que decir, y no solo con ganas de que le digan lo bien que lo hace. ¿Quieres ejemplos? Aquí mismo tienes uno:

Esto es lo que pasa cuando entiendes que una red social es para conectar, no para impresionar. Y sí, claro que puedes medir los resultados —para eso están las estadísticas— pero primero logra que el contenido transmita algo. Que no parezca cortado por la misma plantilla de siempre.

Cómo destacar sin parecer un vendedor de motos

Está muy de moda eso de vender sin vender. Como si vender fuera pecado. Pues mira, no lo es. Todo el mundo vende algo. Otra cosa es que sepas hacerlo sin que huela a desesperación. Y eso, amigo, amiga, se hace cuando aportas algo útil, o provocas una emoción, o haces pensar. Incluso si solo haces reír, ya estás dando valor. A veces una carcajada abre más puertas que un CV de 10 páginas y una certificación en liderazgo tocando el didgeridoo.

Por cierto, si necesitas una mano para que tu perfil deje de parecer un tablón de anuncios y empiece a parecer una persona real que comunica, aquí tienes una herramienta oficial que te puede servir para optimizar desde la propia ayuda de Instagram. Porque sí, hay recursos que valen la pena y no vienen con promesas mágicas debajo del brazo.

Y ya que estamos, aquí también puedes echar un vistazo a las herramientas para empresas. Puede que te dé alguna idea útil antes de tu próxima publicación.

¿La clave? Mostrar quién eres, con todas tus letras. Compartir cosas que importen, aunque no sean perfectas. Porque lo perfecto aburre. Lo auténtico, no.

No eres un algoritmo. Eres un ser humano comunicando

Haz scroll menos y escucha más. Observa qué engancha de otros, sí, pero no para copiarles, sino para entender cómo puedes aplicar eso a tu propia manera de decir las cosas. Porque si suena a ti, se nota. Y si se nota, funciona. Da igual que hables de pan, de marketing o de cómo planchar una camisa sin que parezca papel de regalo: la gente conecta con personas, no con publicidades ambulantes.

Así que deja de seguir manuales al pie de la letra. Esos están bien para montar muebles de Ikea, pero no para montar una voz propia en Internet.

Y ahora, si eres de los que están en esta ciudad, si tienes un negocio o quieres que alguien le ponga voz a lo que haces en redes, sin postureo y con intención de verdad (de la buena), mándame un mensaje. Porque lo mismo eso que tienes entre manos necesita una chispa distinta. Una que prenda, no que ilumine sin calentar.

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