Si eres de los que se levantan y lo primero que hacen no es mirar por la ventana, sino abrir esa aplicación de colores chillones, ya sabes de qué va esto. No hace falta decir su nombre porque todos la usamos, todos la juzgamos y, por qué no, muchos la amamos aunque nos queme por dentro.
¿Te has preguntado alguna vez cómo sería tu vida si dejaras de contar likes? ¿O quién serías si tus historias no tuviesen filtros de gatitos ni encuestas cada cinco minutos? Bienvenido a la reflexión más incómoda y necesaria sobre ese universo paralelo en el que, según parece, todo el mundo la está petando… menos tú.
El escaparate donde todos sonríen y pocos viven
No, no estás solo. A todos nos pasa. Ves a alguien en una playa del Caribe y tú aquí, en tu oficina apagando fuegos y deseando que den las seis. Esa red social de las fotos perfectas se ha convertido en una vitrina de expectativas imposibles. Y lo peor: te lo tragas todo, le das al corazoncito y hasta te llegas a sentir mal por no estar allí con tu coco loco en mano.
Lo que no te cuentan es que esa sonrisa perfecta tiene detrás contrato con blanqueadores dentales, que esa barriga plana esconde una guerra con el ayuno intermitente, y que ese viaje de ensueño ha sido financiado por una tarjeta de crédito al límite. Así funciona este juego. Triunfas si lo finges mejor que el resto.
Pero entonces, ¿de qué sirve?
Agárrate que vienen curvas. Porque aunque pienses que todo es posturitas y filtros de Valencia, lo cierto es que hay gente que está construyendo negocios rentables y marcas personales potentes usando bien esa red.
El truco está en comprender que no va de subir tu ensalada ni de hacer el tonto con audios virales. Va de usar la emoción y la autenticidad como un sable láser—no como una foto de brunch en Malasaña. Si logras que la gente conecte contigo por lo que dices y no por lo que aparentas, estás ganando la partida.
Esa red, si se usa bien, te permite posicionarte como un referente, hacer crecer una comunidad fiel —que no fans de plastilina— y hasta impulsar un negocio de barrio con alma. Pero necesitas estrategia, no postureo.
Esto va de mostrar, pero también de vender (sin parecer un vendedor barato)
Tener una buena presencia en esa red no es sólo cuestión de branding bonito y frases inspiracionales que suenan robadas de Paulo Coelho. Va mucho más allá. Es saber qué decir, cómo decirlo y a quién decírselo. No hablas para todo el mundo, hablas para quien quiere comprarte, confiar en ti o incluso tomarse una caña contigo.
Así que, si estás ahí publicando a deshora, con un perfil que parece el álbum de tus vacaciones sin sentido… ay, amigo, vas regular. Empieza a mirar esto como tu nueva carta de presentación digital. Donde el contenido que pones, cómo lo cuentas y la frecuencia con que lo haces pueden marcar una diferencia brutal entre quedarte invisible o petarlo de verdad.
¿Te parece que exagero? Mira este vídeo que te lo cuenta con más gracia de la que tengo yo:
Y si crees que esto no va contigo porque tú sólo tienes un bar, una peluquería o haces uñas de gel en tu barrio… más razón todavía. Deja ya de subir selfies sin rumbo y empieza a mostrar lo que haces con alma y con sentido. Que la gente te escuche, te entienda y quiera conocerte. Eso, o seguir siendo otro usuario fantasma más, tú decides.
Y si todo esto te parece complicado y no sabes por dónde empezar, ya estás tardando en buscar ayuda profesional. Porque sí, existe ese tipo que te puede montar una estrategia digital con arte, con chispa –y sin hacer el ridículo.
¿Estás en Madrid y te gustaría petarlo en redes sin parecer un vendehumos?
Pues estás en el sitio adecuado. Ofrezco consultorías personalizadas para negocios de barrio, autónomos que quieren visibilidad real y profesionales que ya están hartos de los gurús del humo.
Te enseño a usar las redes como lo que son: una extensión de tu negocio, no un espacio para el ego. Si quieres que trabajemos juntos, escríbeme hoy mismo. Porque mañana ya están publicando los del gimnasio esa foto sin camiseta. Y tú sigues sin saber qué subir.
Aquí tienes también la guía oficial de ayuda para que explores más funciones, pero ya te digo: esto no va de trucos, va de autenticidad y de saber comunicar bien.
¿Listo para dejar de ser invisible y empezar a destacar de verdad? Vamos allá.
