Te han vendido humo, y del malo. De ese que contamina más que ayuda. Te han dicho que si posteas todos los días a la misma hora, que si usas el filtro X o el hashtag Y, vas a reventar en redes. Pero lo cierto es que Instagram no es para todos… tampoco para cualquiera.
Ahora, antes de que tires el móvil por la ventana o le eches la culpa al algoritmo, déjame guiarte un rato. No vendo fórmulas mágicas, pero sí te puedo señalar lo que de verdad importa. Y hazme caso, porque si estás aquí, es que quieres hacerte notar como dios manda.
¿Por qué nos obsesiona tanto ‘lo visual’?
Instagram nos ha convertido en estetas digitales. La gente ya no mira, escanea. Por eso, lo más importante no es que subas una foto bonita… sino que tenga una historia visual que atrape. ¿Sabes esa sensación de pararte en seco ante una publicación y decir “esto va por mí”? Pues de eso va la cosa.
No se trata de tener un perfil ‘cuqui’ y limpio. Se trata de generar emociones, de colarte en la cabeza del que te ve y obligarlo a frenar el scroll. Las reglas del juego han cambiado: ahora la atención se vende más cara que el litio. Si no despiertas interés y humanidad, no duras ni un parpadeo en el feed de nadie.
Contenido que engancha, no que adorne
Más allá de los filtros y los Reels con música pegajosa, el contenido que de verdad funciona es el que provoca una reacción. Puede ser risa, rabia, un suspiro o simplemente un “vaya, eso no lo esperaba”… Lo vital no es que ‘quede bonito’, sino que resuene.
Piensa en esto: la gente no entra a Instagram buscando comprar, entra a entretenerse. Pero si en medio de ese entretenimiento les apareces tú, con algo distinto, que no huele a plantilla ni a post programado, entonces te quedas. Y si te quedas, te compran.
Puedes inspirarte y aprender mucho del centro de ayuda oficial de Instagram, donde explican bien cómo funcionan los formatos nuevos como Reels o Stories, y cómo utilizarlos sin volverte el pesado de la clase.
El vídeo es el rey y tú aún pensando en fotos
Si no estás creando vídeos, te estás quedando atrás. Lo digo sin paños calientes. El algoritmo favorece los Reels, y eso no es casualidad. Se ha comprobado que el contenido en movimiento genera más interacciones, más tiempo de visualización y, en resumen, más alcance.
Mira este ejemplo. Dale al play, no tengas miedo. Todo lo que te acabo de decir se resume aquí:
Este tipo de contenido no necesita voz en off perfecta ni edición de Hollywood, pero sí mensaje claro, ritmo y personalidad. No te escondas detrás de filtros ni frases prestadas. Enseña quién eres, qué haces y por qué
No te obsesiones con los likes, trabaja la conexión
Los likes son la propina, no el plato fuerte. La clave es construir una comunidad que te siga porque les importas, porque saben que lo tuyo no es postureo barato, sino contenido que suma. Autenticidad es la palabra. Y no, no me refiero a salir despeinado o sin camiseta. Me refiero a hablar claro, mostrar lo bueno, lo malo y lo real de lo que haces.
Y si eres un comercio local, ni lo pienses. Instagram es una herramienta feroz para enamorar a los que te rodean. Comparte momentos, anécdotas, caras. Que te pongan cara es el primer paso para que te compren con los ojos cerrados.
¿Nos buscamos?
Si estás hasta el gorro de subir contenido para nadie y sientes que Instagram te gana la partida, habla conmigo. Estoy aquí, cerquita, y sé cómo ayudarte a que tu perfil no solo se vea, sino que venda.
Trabajo con negocios locales que quieren dejar de parecer amateurs y empezar a hacerse notar en serio. Si ese eres tú, escríbeme. No vendo promesas, pero sí resultados. Y eso, se nota.
Vamos a poner esto bonito… pero que funcione.
