Seguro que alguna vez te has preguntado por qué algunos lo petan y tú sigues dándole vueltas al algoritmo. No es magia. Tampoco suerte. Y desde luego, no es por tener la última cámara del mercado. En el fondo, la diferencia la marca la personalidad, esa que parece que muchos se dejan olvidada en la puerta de su cuenta. Aquí vamos a hablar de verdades como puños y del escaparate que todos miramos, ese que se llama Instagram. Sí, ya sé que tú no querías que se notase que te importa, pero tranquilo… todos caemos.
¿Por qué unos enganchan y otros aburren hasta a su madre?
Porque no se trata solo de ser «bonito» o de grabar vídeos a cámara lenta con música pastelera. Se trata de que lo que cuentas deje un eco en la cabeza. Mira, hoy en día tenemos una atención cortita, como un lunes por la mañana. Si no das algo que remueva, que sorprenda o que simplemente entretenga sin parecer un anuncio de marca blanca, estás fuera del radar en segundos.
Te pongo un ejemplo que puede darte pistas. Dale al play aquí mismo, sin moverte. ¡Y fíjate qué hace que no puedas apartar la vista!
¿Lo ves? Hay ritmo, hay historia y, lo más importante, hay intención. No hacen scroll, porque quieren saber qué más vas a soltar. Eso es lo que tienes que buscar tú. Y no, no hace falta que imites ni copies formatos. Hace falta que tengas algo que decir y que lo digas como si ya no te quedase otra oportunidad.
Lo que no te dijeron sobre el impacto real de lo que publicas
Hoy todo el mundo va de gurú. De estos que dicen que si sigues sus trucos te haces viral antes de que termine la semana. Pero la realidad es que hay una guerra silenciosa de atención en cada dedo que desliza la pantalla. Y en esa guerra, solo sobreviven los que no suenan igual que los 200 anteriores.
Desde cómo empiezas un vídeo hasta cómo respondes a un comentario, todo es parte del arte de enganchar. Y no me vengas con que «a mí eso no se me da bien», porque no se trata de ser el más listo, sino el más genuino. ¿Tienes una tienda? Cuenta lo que nadie cuenta. ¿Ofreces un servicio? Muestra la trastienda, los fallos, los aciertos, lo humano. Eso conecta. Eso suma.
Si alguna vez te has sentido perdido entre filtros, hashtags y poses que no van contigo, es probable que lo que necesitas no sea otra estrategia sino volver a ti. Mira lo que dice la web oficial de Instagram: es un lugar para ser creativo, para expresarte… No dice que tengas que parecer alguien que no eres.
¿Y ahora qué? Dale la vuelta y empieza diferente
No tienes que ser influencer, ni tener miles de seguidores para que te tomen en serio. Lo que necesitas es que los que te vean, se acuerden de ti. Y para eso, te dejo una idea: empieza a grabar lo que realmente importa, lo que está detrás de tu día a día, ese que no sale en las fotos bonitas. Algo más real. Más tú. Porque ahí está el punto de partida.
Y si necesitas ayuda para ordenar lo que quieres sacar, para que tu perfil deje de parecer una colección de anuncios desinflados, estoy aquí, cerca, al otro lado de la pantalla. No hay necesidad de hacer castillos en el aire si tu historia, bien contada, tiene más fuerza de la que imaginas.
¿Tienes un negocio en la zona y quieres que hablemos en serio? Llámame, escríbeme, mándame una señal de humo si hace falta, pero no sigas dándole vueltas tú solo. Esto no va de postureo, va de conectar. Y por suerte, se puede empezar hoy mismo.
