Lo que empezó como un pasatiempo… ahora lo están usando hasta tus padres

Hay algo que está pasando y es que ya no necesitas apuntarte a un curso de teatro para captar la atención de la gente. Ni falta que hace. Porque resulta que, con un simple gesto en el móvil y un poco de gracia (a veces ni eso), puedes enganchar a miles. Y si me apuras, millones.

¿Y dónde está ocurriendo todo esto? Pues sí: en ese sitio donde un meme puede hacerte más famoso que un papel en una serie de Netflix. Allí, donde el algoritmo se vuelve tu colega si le caes bien. Donde subes un vídeo y pum, te ve hasta un sueco sin querer.

Esto que empezó con niños bailando ahora lo usan abogados y panaderos

Porque al principio, sí, había mucho bailecito y mucho playback. Pero ha cambiado. Ahí ves hoy a coachs dando charlas de motivación de un minuto, a charcuteros mostrando el corte perfecto del jamón e incluso a dentistas revelando secretos que tu clínica de toda la vida no te ha contado ni cobrando. Este sitio se ha convertido en un escaparate ultrapotente y, ojo, que no discrimina a nadie. Si tienes algo que contar, si tienes algo que mostrar, te mira.

Y esa es la clave: la visibilidad. Porque están los que hacen vídeos para pasar el rato… y luego estás tú, que puedes sacarle partido. Porque si vendes algo, si ofreces un servicio, si tienes una historia, lo que necesitas no es repetir lo que hacen otros, sino llamar la atención como nadie. Y aquí, eso se premia.

No hay trucos mágicos, pero sí reglas que funcionan

La viralidad no es una lotería, aunque a veces lo parezca. Tiene más que ver con ser tú desde el primer segundo y no intentar parecerte al típico influencer de turno. El algoritmo sabe. La audiencia, más. Así que si vas de listo, te huelen. Pero si vas de verdad, te escuchan. Y repiten.

Por supuesto, hay quien ya está tirando del hilo. Lo usan marcas grandes y pequeños emprendedores. Lo usan deportistas que quieren levantar una comunidad. Y sí, también lo usan los de los negocios más tradicionales, que de repente están viendo gente cruzar la puerta diciendo: “Te vi en ese vídeo”.

¿La cuestión? Que no tienes que hacer malabares. Solo tienes que saber lo que puedes aportar. Traducido: si tienes algo que decir, dilo. Si tienes un producto, enséñalo. Si tienes una habilidad, lánzala. Lo demás casi lo hace por ti.

¿Y si empezaras ahora, en vez de ver cómo lo hacen los demás?

Muchos esperan tenerlo todo perfecto antes de dar el paso. El vídeo perfecto, el texto perfecto… mientras otros ya han publicado diez veces y están aprendiendo a base de fallar pero también de acertar. Porque aquí el que se lanza gana mucha ventaja.

Así que si llevas tiempo mirando desde la barrera, pensando si esto es para ti o no, igual tocaba probar. No te digo que te hagas viral esta noche (aunque podría pasar). Pero sí que podrías empezar a usarlo con intención, enfocar bien lo que haces y ver resultados que hagan tilín.

Ah, y si necesitas ideas o quieres que alguien te diga cómo empezar bien, hablamos. Estamos, como tú, en esta ciudad que se mueve. Y aquí, si te mueves, empiezan a pasar cosas.

¿Empezamos? Es posible que ese vídeo que te cambie lo que viene después, lo tengas a un par de clics. Y por aquí, cerca, hay quien puede ayudarte a armarlo. Porque esto no es una moda: es un escaparate que se enciende cada día. Y tú decides si sales o sigues mirando desde la acera.

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