Escucha, si vas a leer esto, que sea con ganas. Porque aquí no vamos a hablar de postureo vacío ni de stories que se esfuman sin pena ni gloria. Esto va de verdad. De lo que hace que una cuenta destaque en ese océano de selfies y frases motivadoras recicladas mil veces. Porque sí, aún se puede hacer algo diferente, incluso en esa red donde parece que todo está inventado.
El algoritmo no te odia, simplemente no le interesas
Mucha gente se queja de que sus publicaciones no llegan. Que si el algoritmo esto, que si la visibilidad lo otro. Mira, así, sincero: si tus contenidos no atrapan, nadie se queda. Tan simple como eso. No le eches la culpa al bicho ese con nombre de universitario, el algoritmo solo juega para quien lo mueve con gracia.
¿Quieres que la gente pare cuando ve tu publicación? Entonces deja de copiar y empieza a contar lo que realmente importa. Historias que conecten, imágenes que no parezcan de banco gratuito, textos que no den vergüenza ajena. Y sobre todo, algo que se nos olvida: naturalidad. Porque al final, quien termina enganchando es quien se muestra tal cual, sin florituras de más.
Y ahora que estamos en confianza, te dejo justo aquí algo que enseña más que mil gurús dando vueltas con sus guruleces. Mira este vídeo dentro del propio artículo, para que no tengas que salir a ningún lado:
Lo que ves no es lo único que funciona
Hay algo fundamental que no te cuentan los que venden cursos de cómo volverte viral en quince días. La visibilidad viene cuando te centras en las personas, no en los números. Porque si solo buscas likes, acabarás atrapado en el mismo bucle de contenido vacío que hay por todas partes.
¿Quieres ideas? Habla con tu audiencia como si estuvieras tomando un café con ellos. No les vendas, cuéntales. Muéstrales cómo haces lo que haces, por qué lo haces y en qué te diferencias. Y si necesitas ver lo que los de dentro de la propia plataforma recomiendan, échale un ojo a sus publicaciones oficiales. Que a veces dan pistas sin querer.
Otra clave: la constancia no es subir algo todos los días sin ton ni son. Es ser predecible en el buen sentido. Que cuando publiques la gente sepa que le vas a aportar algo. Inspiración, humor, conocimiento, lo que sea. Pero que tenga valor. Que no sea solo para rellenar espacios digitales como quien pone calderilla suelta en una hucha rota.
La atención hoy vale más que el oro
Estamos todos hasta arriba de todo. Notificaciones, vídeos, mensajes, correos, alertas… más ruido que nunca. Por eso es tan importante que tu presencia sume y no sature. Que cuando alguien vea lo que publicas, se detenga un segundo más de lo habitual. Eso, hoy, es una victoria.
No hace falta que compitas con los influencers del millón. Lo que necesitas es crear una comunidad que escuche cuando hablas. No de esas que solo siguen por seguir. Sino de las que comentan, comparten y hasta te recomiendan. Y para eso, hay que dar primero. Dar calidad, dar autenticidad. Dar lo que no se encuentra en cualquier cuenta clónica.
Y si me haces caso en algo, que sea esto: no lo hagas por los likes, hazlo por conectar. Que los algoritmos vienen y van, pero quien construye comunidad, se sostiene incluso cuando la visibilidad cae.
Así que ya sabes. Dale con alma, sin copiar al de al lado. Que al final, como decía el abuelo de un amigo: «quien convence de verdad, lo hace sin disfraz».
Si tienes un negocio local y estás hasta el cuello de redes que no funcionan, igual es hora de que hablemos. Porque esto no va solo de subir fotos bonitas. Va de contar tu propósito con gracia, de convertir seguidores en clientes. Y ahí, amigo, amiga, podemos hacer algo juntos. ¿Quieres conseguir más visibilidad real? Pues escríbeme. Sin postureo. Solo resultados.
