¿Te has fijado en la gente que en pleno 2024 aún cree que con colgar una foto bonita ya lo tiene hecho? Van a toda leche subiendo selfies, cafés, frases motivadoras… y luego se extrañan de que nadie les compre. Esto no va de postureo, va de aprender a usar el canal más bestia que tienes para ponerte delante de tus futuros clientes y, si lo haces bien, marcar la diferencia de verdad. Sí, Instagram es más que likes y corazoncitos.
Esto no va de ser influencer, va de que te vean
Sí, eso es. Instagram es un escaparate brutal, pero no puedes salir con la persiana medio bajada. Si tú no te lo tomas en serio, nadie lo hará. Esto va de sacar pecho con lo que haces, de contar con gracia y con mala leche lo que otros intentan adornar con filtros y frases de Paulo Coelho. Aquí no gana quien más seguidores tiene, sino quien conecta sin rodeos.
¿Que vendes servicios para empresas? ¿Que tienes una tienda pequeña en el barrio? ¿Que eres coach, terapeuta, artista o vendes productos handmade? Me da igual. Todos, absolutamente todos pueden hacer que su Instagram deje de ser un álbum de fotos y se convierta en un imán de posibles clientes. Pero claro, hay que dejar de jugar a ser modelo y empezar a comunicar con intención (y con huevos, ya de paso).
Si aún dudas del potencial de este canal, échale un ojo a esta maravilla de reel. No, no hace falta que salgas del artículo, aquí lo tienes bien puestecito:
Ahora, respóndeme: ¿estás usando tu cuenta como toca o estás haciendo el mamarracho?
¿Quieres vender o que te aplaudan?
Esto va para valientes. Porque lo fácil es conformarse con cinco me gustas de tu tía la del pueblo y un comentario de tu colega diciendo “¡qué crack!”. Muy entrañable, sí, pero no paga facturas. Si realmente quieres que tu contenido funcione, tienes que empezar a pensar en cómo habla tu cliente, qué le interesa, qué le cabrea, qué busca cuando se mete en la red y se pone a deslizar el dedo por la pantalla.
Y ojo, que aquí no se trata de engañar a nadie. Se trata de mostrar lo que haces con verdad, con un lenguaje que cale, sin parecer sacado de una plantilla de Canva. Dale caña a tus textos, cuenta historias reales, grábate aunque no tengas el día perfecto (como mucho añádele un filtro cálido, no necesitamos ver tus ojeras HD). Si apuestas por mostrar lo que haces bien, cómo lo haces, qué haces distinto, el algoritmo empezará a quererte. Y con él, la gente que necesita eso que tú vendes.
Por ejemplo, si quieres saber cómo funcionan bien las estrategias de contenido en Instagram, este artículo de Business Instagram te puede dar una buena dosis de realidad empresarial sobre lo que funciona y lo que no.
Lo importante no es subir todos los días, es subir con cabeza
Otra gran mentira que hemos comprado: “hay que publicar todos los días”. No, alma de cántaro. Lo que hay que hacer es subir contenido que despierte el interés y lleve a la acción. ¿Publicas por inercia? ¿O tienes una estrategia clara detrás? Porque si tu única intención es quitarte la obligación de colgar algo hoy, mejor no cuelgues nada.
Empieza a planificar. Ponte manos a la obra con lo que quieres contar. Quiere decir que si tú eres el mejor vendiendo flor seca decorativa, hay miles de formas de demostrarlo en Instagram sin que parezca el catálogo de IKEA. Puedes grabarte montando encargos, enseñando el antes y el después, contando errores que has cometido y cómo los solucionaste, haciendo humor con los típicos encargos surrealistas. Eso vende.
Y si hablas de tu producto con gracia y con inteligencia, atraparás a tu cliente antes de darse cuenta. Aquí tienes más ideas directas del blog de Instagram, por si quieres pillar inspiración sin caer en las típicas frases de motivación dominguera.
O te posicionas o te entierran en el feed
Esto es así: o destacas o desapareces. El algoritmo no perdona, y mucho menos el usuario. Tienes tres segundos para que alguien pare el scroll, se quede contigo, y si tienes suerte (y lo has hecho decente) igual hasta te sigue o te escribe. Así que deja de poner fotos de tu desayuno y empieza a contarle al mundo por qué deberían comprarte a ti y no al listillo de la otra cuenta que sube lo mismo, pero con más postureo.
El contenido que engancha lleva intención. No seas uno más. Si no sabes por dónde empezar, ponte en contacto con alguien que tenga experiencia en esto, mejor si habla claro y no te promete resultados mágicos “en 7 días”.
Instagram es poderoso, pero no perdona la mediocridad.
¿Vendes en tu ciudad? Entonces esto te interesa
Si tienes una tienda, despacho u ofreces servicios en tu ciudad y aún no estás aprovechando Instagram como toca, estás perdiendo el tiempo y el dinero. Ponte a trabajar una estrategia que de verdad sirva para atraer a tu gente, tus clientes reales, los de barrio, los que entran por la puerta y pagan al contado.
Y si no sabes ni por dónde empezar, plantéate dejarte ayudar. Porque una cosa es colgar fotos, y otra bien distinta es usar Instagram para llenar tu agenda, tu caja o lo que sea que vendas. Lo importante es que te vean, te escuchen y te compren.
¿Estás listo para hacer que te miren diferente? Pues ponte las pilas. Que aquí no gana el más guapo, sino el que se atreve a mostrarse real.
