La red social donde todos venden humo (y tú puedes vender de verdad)

No sé tú, pero yo hace tiempo que dejé de creerme la película perfecta que muchos cuentan sobre su vida en redes. Especialmente en esa red social donde todos parecen vivir una existencia estéticamente bendecida, con cafés perfectos, abdominales de anuncio y negocios que no hacen más que facturar millones mientras duermen.

La realidad, amigo mío, es otra. Y si estás aquí es porque intuyes que hay algo más detrás de los brillitos, los filtros y las fotos de brunchs interminables. Sí, esa red puede ser una herramienta brutal para ganar visibilidad, conectar con tu audiencia (la real, no la de bots) y sí, también vender como un condenado si sabes dónde tocar.

¿Por qué seguir creyendo que sólo sirve para posturear?

Lo que pasa es que mucha gente aún no se ha enterado de que en redes también se puede currar de forma inteligente. No hace falta bailar haciendo tonterías (aunque si te flipa, dale caña, oye), sino entender cómo contar lo que haces de forma que conecte. Y no, no necesitas tener miles de seguidores. Te vale con los suficientes y adecuados. Gente que de verdad quiera lo que ofreces.

No tienes que convertirte en un influencer de esos que se creen semidioses, basta con que seas tú, pero bien contado. Un tú con propósito, estrategia y un poquito de cara dura. Porque si no muestras lo que haces, ¿cómo leches vas a pretender que otros se interesen?

Cómo usar esa red para algo más que mirar fotos de gatos

Primero, pon orden. Sí, ya sé que da pereza, pero empieza por hacerte un perfil que sea para lo que es: mostrar lo que haces. Nada de fotos borrosas del último mojito ni frases vacías tipo “vive, ríe, ama”.

Define tu mensaje, deja claro a quién ayudas y cómo lo haces. Y a partir de ahí, publica. Sin esperar la perfección. Sin excusas tipo “es que no soy bueno con el vídeo”. Aprende. Improvisa. Equivócate. Pero muévete.

¿Quieres vender? Pues cuenta por qué tu producto o servicio vale la pena. Enseña casos reales, procesos, historias, errores… Eso conecta. Y mucho. Deja ya el rollo de aparentar. La gente quiere humanidad, verdad y, sobre todo, alguien que les resuelva un problema.

Por cierto, si estás más perdido que un pulpo en un garaje, aquí tienes contenido que lo explica en un minuto:

No es magia, pero casi

Mira, si hay gente que gana pasta desde su sofá mientras tú das vueltas con el qué publicar, algo falla. Y no es el algoritmo. Eres tú, que aún no te has puesto en serio. Así que deja de ponerte excusas y empieza ya a usar esa red como lo que es: una herramienta potentísima para atraer clientes.

No te hace falta bailar. Te hace falta tener claro qué haces, a quién se lo solucionas y cómo se lo cuentas. Y luego, ser constante. Que no hay secreto. Que esto no va de subir una publicación hoy y esperar likes como si fueses a salir en la tele.

Hay miles como tú. Bueno, más bien miles que quieren hacer lo que tú haces, pero no tienen el coraje de mostrarse. Así que lánzate. Publica. Cuenta tu historia. Muestra tu curro. Y si no te conocen, haz que te conozcan. Con estrategia. Con intención. Con actitud. Y con un mensaje que cale.

Por cierto, aquí te dejo la página oficial por si quieres curiosear funciones nuevas o enterarte bien de los cambios que meten cada dos por tres.

Y si te apetece aprender a usar todo esto para algo más que postureo barato, pásate por Instagram para empresas. No quita que te sigan gustando las fotos de perretes, pero al menos también sacas rédito.

¿Eres de los que vende en silencio y espera resultados milagrosos?

Pues espabila, que el mundo no espera a nadie. Y mucho menos esa red social que cambia el juego cada día. Estás a tiempo de hacerlo bien, de destacar entre tanta historia superficial. ¿Te animas o prefieres seguir mirando vidas ajenas?

Si eres un negocio local o un profesional que quiere dejar de pasar desapercibido, contáctame. Puedo ayudarte a usar esa red como lo hace poca gente: con impacto, verdad y un buen puñado de clientes nuevos. Escríbeme, y lo hablamos sin postureos ni magia. Sólo estrategia de la buena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio