Instagram sin rodeos: el escaparate diario donde todos quieren mirar

¿Te has preguntado alguna vez por qué Instagram lo está petando tanto? Sí, esa red social que empezó como un sitio para subir fotos de tu gato y ahora es una máquina de hacer billetes, postureo y también, si lo sabes hacer bien, de ventas.

Pero eh, no todo es tan bonito como te lo pintan algunos gurús. Porque si quieres destacar en Instagram, hace falta más que selfies con filtros y frases motivacionales. Tienes que conectar, emocionar, atrapar… y sí, vender sin que parezca que estás vendiendo.

Instagram: más que likes, un escaparate con millones de ojos

Instagram es el centro comercial más visitado del mundo, abierto 24/7, donde clientes potenciales pasean con el dedo buscando algo que les remueva. Una imagen, una historia, un vídeo, algo que les haga parar. Y si tu contenido solo sirve para decir “aquí estoy”, pues apaga y vámonos.

Si tienes un negocio local, un bar, una clínica dental, una estética o vendes líos de cables para guitarras, da igual: tus futuros clientes están en Instagram. Pero no van a ir corriendo a ti sólo porque pongas una foto de tu producto con un fondo blanco y un #nofilter.

Tienes que contarles algo, emocionarlos, hacer que se vean usando eso que vendes, o mejor aún, que sientan que si no lo tienen, se están perdiendo algo.

¿Y el algoritmo, qué?

El demonio invisible del algoritmo de Instagram no es un enemigo, es un juez silencioso. Premia lo que engancha, lo que mantiene a la gente con el móvil pegado a la cara. Igual que tú ahora, que no puedes dejar de leer esto (¿verdad?).

Eso significa que si estás en Instagram sólo para hacer bulto, estás tirando el tiempo. Pero si te lo tomas en serio, si escribes como hablas –o como gritas, si hace falta–, si muestras los entresijos de tu negocio, los aciertos pero también las cagadas, vas a empezar a ganar miradas reales.

Y esas miradas se convierten en confianza. Y la confianza, amigo mío, es la moneda que de verdad importa ahora mismo.

Un contenido que engancha… como este

Este vídeo que te dejo aquí mismo es un ejemplo de cómo un contenido sencillo, directo y con chispa puede llamar la atención de miles. Dale al play, que no muerde:

¿Ves? Nada de chorradas editadas con efectos de Transformers. Simple, con gancho, y se queda contigo un rato.

Porque esto no va de followers… va de clientes

No necesitas miles de seguidores, necesitas a los que sí pueden comprar. Que vivan cerca de tu negocio, que tengan el problema que tú resuelves, que se identifiquen contigo. Instagram te da eso, si sabes jugar tu partida.

Y si no te apañas bien o no sabes por dónde empezar, siempre puedes echar un vistazo a la sección oficial de ayuda de Instagram para empresas, donde lo explican todo bien masticadito.

También hay agencias que lo hacen por ti. Pero asegúrate de que no te ponen bots a seguir cuentas de Uzbekistán. Eso no vende ni un tornillo.

¿Tienes un negocio cerca? Pues este mensaje es para ti

Si estás leyendo esto desde Cuenca, Madrid, Zaragoza o donde sea, y crees que Instagram no sirve para ti, permíteme decirte que estás dejando escapar clientes cada día. Pero no te rayes, nunca es tarde para ponerte las pilas.

Empieza por hacer algo sencillo: muéstrate real, cuenta cosas que le importan a tu cliente, y deja de hablarle como si fueras un folleto frío. Habla claro, con tu tono, como si estuvieras en la barra de un bar.

Y si necesitas que alguien te ayude a dar el primer empujón en Instagram, también podemos hacerlo juntos. Tú pones el alma de tu negocio y yo te echo una mano para que llegue bien lejos.

Instagram no es solo postureo, es una herramienta brutal si sabes afilarla. Y tú puedes empezar hoy mismo.

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