Huye de los likes vacíos y construye algo que importe

¿Realmente hace falta que más gente te vea si los que ya te siguen no se enteran de lo que haces? El jardín de la aparente visibilidad está lleno de flores de plástico. Ya sabes, todo muy bonito en la pantalla, pero sin aroma, sin vida y, sobre todo, sin resultados.

No estás aquí para entretener. O por lo menos no solamente. Estás aquí para vender, para impactar, para que se acuerden de ti aunque haga frío y ese cliente esté en pijama debajo de una manta. Vamos al lío. Aquí te traigo una buena dosis de lo que nadie te cuenta sobre esa plataforma con miles de fotos de desayunos sanos y filtros excesivos.

El escaparate más bonito no siempre vende

Mete esto en la cabeza: tener una cuenta con miles de seguidores no significa tener miles de clientes. Y si eso aún no lo has pillado, te va a tocar volver a la casilla de salida. Es fácil perderse en el brillo falso de los likes, los reels con audios virales y los retos semanales que a nadie importan.

La clave no está en gustar a todos, sino en impactar a unos pocos que saquen la cartera. Sí, porque detrás de cada perfil que te sigue, hay una persona con ganas, miedos y sobre todo problemas. Y tú, si sabes hacerlo bien, tienes la solución.

¿Quieres que de verdad te empiecen a tener en cuenta? Deja de copiar estrategias y empieza a hablar como lo haces en la cafetería. Sin poses, sin postureo, sin frases de libro de autoayuda. Vende como si te fuera la vida en ello, que en parte, lo hace.

Deja de postear por costumbre y empieza a comunicar de verdad

Muchos publican porque toca, como quien se toma un complejo vitamínico sin saber para qué sirve. No. Eso no funciona. Las publicaciones tienen que tener intención, dirección y puntería.

Si lo que publicas no remueve nada, no estás en el negocio del contenido, estás en el negocio del relleno. Pero oye, hay esperanza. Empieza a hablar diferente. Cuenta historias. Enseña sin parecer un profesor. Despierta la curiosidad. Que al final, eso es lo que mueve el dedo hacia el «seguir».

Y si de verdad vas en serio con esto, échale un ojo al contenido oficial de la propia plataforma. Ya va siendo hora de entender cómo funciona el algoritmo y por qué tu genial post con 25 hashtags y una sonrisa perfecta no llegó ni a tu madre.

Te ven, sí. Pero ¿te recuerdan?

Está bien que le dediques horas, pero asegúrate de que esas horas no son en balde. No te hace falta publicar todos los días si lo haces con estrategia. Y tampoco necesitas hacer piruetas para que te escuchen. Basta con que sepas a quién hablas.

Instagram puede ser tu mejor vendedor, siempre que le hables al oído correcto. Ponte en la piel de tu cliente ideal y olvídate de impresionar a los de tu gremio. Ellos no te van a pagar.

Y si aún dudas de lo que te cuento, mírate este vídeo una vez más, pero esta vez con ojos de quién quiere avanzar en vez de aparentar:

¿Te suena o no?

Y si después de todo esto sientes que necesitas mover ficha, más vale que lo hagas bien. No llega antes quien corre más, sino el que sabe por dónde ir. Así que si estás en España y quieres dejar de flotar en el limbo digital, aquí estamos.

Escríbeme, llama o mejor aún, ven a vernos y pongamos todo esto en marcha con fuerza. Que nadie diga que no lo intentaste, pero sobre todo, que nadie diga que no lo hiciste bien.

Vamos a llenar tu agenda de clientes que no solo te sigan, sino que confían y pagan. Y además, que te recomienden. Porque ahí está la gloria. Vente con nosotros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio