¿Has sentido alguna vez que estás haciendo el canelo en redes sociales? Subes contenido, te esfuerzas en elegir el filtro que ni mejora ni disimula, escribes textos que rayan la poesía… y nada. Tu madre le da a ‘me gusta’, pero tu cliente ideal no ha dado señales de vida. Pues prepárate, porque hoy te voy a contar por qué lo estás haciendo al revés y qué demonios puedes cambiar.
El escaparate del siglo XXI está en tu bolsillo
Instagram no es solo para mostrar el desayuno ni para posar como si fueras influencer en Bali. Es una herramienta brutal para vender, seducir, provocar, emocionar y lo más importante: conectar con quien de verdad te puede comprar.
El problema es que la mayoría se dedica a subir fotos como si esto fuera una feria de vanidades. Hay demasiados vendehumos de sonrisas perfectas y poca chicha de verdad. ¿Quieres diferenciarte? Deja ya de mostrar solo resultados, cifras huecas y frases que podrían estar en una taza. Cuenta tu historia como si la fueras a vender en la Plaza Mayor. Tu autenticidad vende más que tu armario de Zara.
Eso sí, hay que saber cómo. ¿Quién eres? ¿Qué haces como para que merezca la pena que alguien te siga, vea tus stories o te conteste un mensaje privado? Reflexiona sobre eso antes de enseñarnos tu café con leche y la agenda abierta del lunes.
Contenido de verdad para gente de verdad
Si quieres que te encuentren personas con dos dedos de frente, o lo que es mejor, con la tarjeta de crédito clara y lista para usar, necesitas trabajar tu perfil como si fuera una página de ventas. Porque lo es. Cada post, cada story y cada reel tiene que tener una razón de ser. No publiques por publicar. Publica para dejar huella, para provocar que te recuerden y que hablen de ti mientras cenan.
¿Cómo puedes lograrlo? Aquí van unas cuantas ideas que sí funcionan y que no te cuentan en los cursos light de «Gana miles de seguidores en tres días»:
- Ve directo al grano. Si vendes algo, dilo. Si tienes una idea potente, suéltala. Nada de rodeos, la gente no tiene paciencia.
- Muestra tus ideas, no tu ego. Aportar valor no es repetir frases de Paulo Coelho, sino ofrecer soluciones, puntos de vista nuevos o simplemente, sinceridad brutal.
- Haz que quien te ve, se quede. Usa portada atractiva, ten ritmo en tus textos y adapta el formato. No es lo mismo un reel que una story. Utiliza cada espacio como toca.
Y ya que hablamos de reels, echa un ojo a este:
Sácale partido sin vender tu alma (ni tu dignidad)
Instagram no va solo de postureo. Si estás en un negocio, ya sea un taller de joyería en Salamanca o una tienda de bicis en Burgos, tienes más que decir que el 90% de cuentas que van de coach sin clientes. Solo te hace falta dar con la tecla. ¿Y cuál es esa tecla? El contenido que remueve. Lo que incomoda, provoca o inspira.
No se trata de anunciar suscripciones, descuentos o sorteos cada dos por tres. Se trata de contar cosas que hagan que quien te lea piense: “Este tío sabe de lo que habla”. Eso genera confianza. Y de ahí sale el dinero.
Haz la prueba: empieza por revisar este enlace sobre cómo funciona Instagram para empresas. Y luego pregúntate si estás aprovechando sus herramientas como se merece.
Llama la atención de quien paga de verdad
Ahora viene la parte en la que normalmente todo el mundo se va por las ramas. Porque no es lo mismo tener miles de seguidores que miles de clientes. ¿Quieres que tu negocio despegue usando Instagram como altavoz? Pues entonces toca ponerse las pilas.
Si estás hasta las narices de hacer el canelo subiendo contenido que no convierte, ponte en contacto conmigo. Preparo textos que venden y estrategias que funcionan en Instagram, pensadas para negocios de aquí, como el tuyo, que quieren facturar y no solo ‘molonar’ en redes.
Escribe, pregunta, cotillea. Estoy al otro lado, con ganas de ayudarte a contar las cosas como merecen ser contadas.
