Haz que se traguen sus likes, aunque no les gustes ni un pelo

Sabes ese momento en el que entras en una red y parece que todos son expertos, gurús, modelos, coaches, cocineros con estrellas Michelin y hasta filósofos de domingo por la tarde. Sí, ya me entiendes. Todo el mundo brilla… menos tú. Claro, porque aún no te has soltado la melena. Y no te preocupes, que esto no va de postureo barato, va de verdad, de influencia real, de que te vean, te escuchen y digan: «Eh, este tío o tía tiene algo que decir».

Deja de mendigar likes, empieza a marcar territorio

¿Sabes cuál es el problema? Que muchos entran a las redes sociales a recoger migajas. Como si los likes cotizaran en bolsa. Y no, colega. Lo que de verdad cuenta es que te reconozcan, que te asocien, que cuando alguien vea un contenido diga: «Esto tiene su firma». Para eso no hace falta ser un gurú del marketing digital, pero sí hace falta tener dos cosas: una voz propia y un sistema claro.

Imagínate que vas por la calle y cada persona que te mira se gira. Pero no por guapo o guapa (que también), sino porque lo que dices engancha. Eso se traslada al mundo digital. Crea contenido que no pase desapercibido. Publica cosas que digan algo más allá de «mira qué desayuno tan mono». Haz que tus publicaciones cuenten historias, soluciones y hasta algún que otro bofetón digital si hace falta.

El algoritmo no es tu enemigo, es un reflejo de lo que haces

Tanto llorar por el algoritmo como si fuera una suegra mala. El algoritmo solo muestra lo que funciona. Y si tú no apareces, o bien no estás diciendo nada nuevo, o bien estás copiando con mucho descaro pero poco talento. Y eso no atrae a nadie. ¿Quieres visibilidad? Da visibilidad. Comenta, comparte, responde, participa… parece básico, pero pocos lo hacen como toca.

Además, Instagram constantemente cambia sus reglas, pero lo que nunca cambia es el contenido que conecta. Ese que es como una pedrada en el escaparate de las gilipolleces. Directo, honesto y con chispa.

¿Ser auténtico? Más bien ser claro, directo y con alma

La autenticidad está de moda, pero pocos saben cómo practicarla sin parecer un personaje sacado de una serie de adolescentes. Aquí no se trata de mostrar tus dramas existenciales sin filtro (que también puede tener su punto), se trata de contar tu historia con verdad. Porque al final, lo que mueve a las personas es algo más que filtros bonitos: es la emoción, la conexión y, sobre todo, la utilidad.

Mira este vídeo como ejemplo de lo que conecta bien, lo que atrapa, lo que genera esa reacción de “tengo que compartir esto ya”. Dale al play y dime si no se te ha quedado algo dentro. Si no te remueve nada, quizá estés muerto por dentro.

¿Lo ves? No se trata de ser técnico ni profesional ni seguir una guía normativa de «cómo triunfar paso a paso». Se trata de entender qué quieren tus seguidores y mostrárselo sin censura ni disfraces. Como cuando hablas con tu colega de toda la vida tomando una caña.

Y ahora, espabila, que no hay más misterio

No esperes a tener la foto perfecta ni la bio más sexy del barrio. Empieza a contar algo que valga la pena, algo que mueva al que está al otro lado de la pantalla. Y si estás en tu pueblo, en tu ciudad o en el barrio de toda la vida, más a tu favor: eres distinto, y eso es tu mayor baza.

Ponte las pilas y haz que esa cuenta sea tu altavoz, tu escaparate, tu forma de dejar claro que si van a seguir a alguien, tiene que ser a ti. Y si no sabes por dónde empezar, no te preocupes, que si estás por aquí cerca, yo te echo un cable.

¿Eres de aquí cerca? ¿Tienes un negocio local o personal y quieres petarlo en redes? Escríbeme y hablemos. No prometo milagros, pero sí resultados con sentido común. Porque si esperas sentado a que te encuentren entre mil influencers de mentira, igual te sale barba esperando. Vamos a mover esto juntos, pero con estilo y sin copiar a nadie.

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