Haz que hablen de ti sin tener que gritar

No hace falta enseñarlo todo. Ni tener los mejores filtros. Ni perseguir a desconocidos para que te den al «me gusta». La magia, la de verdad, ocurre cuando entiendes cómo funciona el juego que otros aún no saben jugar.

Puede que tengas un negocio, una marca personal o simplemente ganas de que tu mensaje llegue a alguien que no sea tu madre. Ya sabes, alguien que no te diga siempre que todo lo que haces le parece fenomenal. Pues hoy toca afilar el cuchillo y cortar fino, porque vamos a meternos hasta el fondo en esa red social que todo el mundo cree dominar pero que pocos utilizan de manera inteligente.

Lo que nadie te cuenta sobre cómo mostrarte en redes

Tú subes una foto. Que si el desayuno perfecto. Que si los pies en la playa. Que si el antes y después de tu gimnasio de barrio. Todo muy bien, pero dime una cosa: ¿a qué responde eso?

Porque la mayoría publica como un loro con resaca. Sin estrategia, sin intención, sin pensar que podría ser la mejor manera de convertir un simple deslizamiento de dedo en un cliente curioso, un seguidor fiel o una venta con una sonrisa. Usar esta red no va de publicar por publicar. Va de hacerlo con maldita cabeza.

La historia que cuentas vale más que mil selfies

Mira cualquier perfil que funcione. Detrás de las fotos, los textos cuidados y los vídeos que enganchan, hay una cosa: una historia que se sostiene. Que puede ser aspiracional, graciosa, inspiradora o directamente brutal, pero que engancha. Que te hace seguir escarbando. Que te deja con ganas de más.

Y no hace falta tener un equipo de cine. Ni ser influencer desde la cuna. Lo que hace falta es conocer a tu público, tener muy claro el foco y no andar cambiando de idea cada dos días.

Además, si eres de los que se apuntan a todo curso gratuito para conseguir seguidores, ya te avanzo algo: Instagram no premia los atajos. Premia la constancia. Premia que la gente te vea como alguien real, no como un escaparate con luces LED que brillan pero no calientan.

Cómo enganchar sin arrastrarte

¿Y si en lugar de perseguir al público, lo atrajeras? ¿Y si en vez de pedir likes como quien pide cambio en la gasolinera, provocaras que la gente te buscara, te preguntara, se interesara?

Esa es la gran diferencia. El que pide, aburre. El que provoca, vende. Y no hablo solo de productos. Hablo de ideas. De valores. De contenido que se queda. Aquí es donde se la juega la mayoría, y donde tú puedes empezar a destacar.

De hecho, te dejo aquí un vídeo que te va a dar una idea brutal de cómo se puede gustar sin hacer el ridículo ni parecer un anuncio de teletienda. Dale al play, no hace falta que salgas de aquí:

Y si no te lo crees, obsérvate: ¿cuánto tiempo te quedas en un perfil que repite lo mismo? Apuesta a que muy poco. Pero si ves algo diferente, ahí es donde pillan tu atención. Pues con lo tuyo, lo mismo.

Si quieres aprender a crear contenido que no parezca sacado de un catálogo antiguo, pon el foco en la cabeza de tu lector. ¿Qué quiere? ¿Qué siente? ¿Qué le daría un motivo para quedarse contigo? Y luego, dáselo. Sin prometerle la luna, pero con esa chispa que hace que destaque entre veinte iguales.

¿Tienes un negocio local? Pues mejor aún

Porque si tienes una tienda, un estudio, una clínica o cualquier negocio que dependa de que la gente te encuentre, te reconozca y le apetezca visitarte, no hay mejor escaparate que aprovechar bien tus redes. El truco está en que no parezca que vendes, pero vendas. En que no supliques, pero seduzcas. En que no grites, pero resuenes.

Instagram para negocios lo pone fácil si sabes por dónde tirar. Te diré más: ni necesitas bailar ni contar tu vida. Solo mostrar lo que haces, cómo lo haces y por qué eso puede mejorar el día de alguien. Y entonces lo demás va llegando.

Si eres de los que están hasta arriba de competencia, de los que no pueden pegar un cartel más en la ventana o de los que ya no saben en qué feria meterse… empieza por aquí.

Haz que tu marca, tu negocio o lo que sea que estás montando empiece a destacar sin parecer desesperado.

¿Y ahora qué?

Ahora toca hacer las cosas con intención. Si tienes un negocio local y sientes que no estás aprovechando al máximo tus redes para atraer a gente de tu zona, escríbeme. Tengo un método claro y eficaz para que tu presencia digital deje de ser una obligación y se convierta en una herramienta real para atraer clientes que paguen, recomienden y repitan.

Haz que te recuerden por cómo cuentas lo que haces. Que eso hoy, vale más que ningún cartel luminoso.

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