Haz esto y deja de mendigar atención en redes sociales

No necesitas más trucos baratos, ni subir selfies forzadas a las siete de la mañana con cara de «aquí no pasa nada». Entre tú y yo: la mayoría jugamos a ser interesantes en internet cuando en realidad buscamos visibilidad, clics, ventas o atención. Y tú, como yo, lo sabes. Lo que pasa es que a veces se nos va la pinza por querer encajar.

El mundo de las plataformas donde todo brilla más de lo que reluce —sí, esa que empieza por I y termina por nstagram— es como una tómbola emocional; hoy un reel lo peta y mañana lo ven solo tus tías. Y aún así sigues ahí, preguntándote qué demonios falla si haces todo «como dicen los gurús».

Deja de comportarte como un escaparate

Vamos al grano. Si estás subiendo contenido solo por subir, estás muerto digitalmente. Nadie necesita otra cuenta que suba frases motivacionales con fondo rosa palo. Lo que la gente quiere es auténtico valor. Algo que sirva, que entretenga, que despierte. Y eso no se consigue con filtros o postureo.

El algoritmo no es tu enemigo, simplemente premia lo que retiene y penaliza lo superficial. Si ofreces algo que se queda en el aire como un globo de cumpleaños, no te sorprendas si no conecta ni el perro. Utiliza bien tus historias, tus vídeos, tus textos. Habla como si tu cliente ideal estuviera enfrente con cara de “a ver qué me cuentas”. Porque lo está.

Y si no lo tienes claro, aquí tienes un ejemplo de cómo se hace. Mira este vídeo. Sin trampa ni cartón, puro impacto:

La gran mentira de los seguidores

Muchos aún creen que el número de seguidores lo es todo. Ingenuos. Puedes tener 10.000 fans y cero ventas, o 400 fieles que te compren hasta los calcetines. El número no importa si no hay relación real. ¿Conectas con tu audiencia o solo estás gritando en un megáfono para ver si alguien responde?

Lo verdaderamente importante es entender cómo usar esa plataforma (vamos, Instagram) para poner tus mensajes delante de las personas que de verdad importan. No hace falta que te conviertas en influencer, pero sí en alguien que transmite con fuerza y verdad. Y para eso, necesitas una combinación de contenido útil, mensaje afilado y presencia constante (sin parecer pesado, claro).

Para aprender a sacarle chicha a esta red, no está de más bucear por páginas como el centro de ayuda oficial, donde explican cómo funcionan sus herramientas. Pero no te abrumes. Tú céntrate en contar cosas que remuevan, no que rellenen.

¿Y ahora qué narices hago?

Muy fácil. Lo primero: revisa tu perfil. ¿Explica lo que haces sin rodeos? ¿Tu biografía parece escrita con claridad o con cortes y pegas de lo que dicen otros?

Segundo: tus contenidos. Empieza a publicar con intención real. Da igual que vendas productos, servicios, tus ideas o tus chisteras. Si la gente no entiende qué solución le ofreces, pasarán de largo. Comparte lo que sabes sin miedo, no esperes al vídeo perfecto, nunca llegará.

Y lo más importante: sé tú, pero tu mejor versión. No la editada ni la inventada. Da igual si eres afiliado, emprendedor o panadero de barrio. Si conectas, ganas. Y para eso tienes que hablar como se habla aquí, sin adornos ni historias.

¿Tienes un negocio local y no sabes por dónde empezar?

Perfecto. Aquí es donde entra mi parte favorita. Si tienes un pequeño comercio, una clínica, una panadería, o cualquier negocio que quiera dejar de ser invisible en redes sociales, te echo una mano. De verdad. No con cursillos de tres meses ni fórmulas mágicas.

Ofrezco estrategia directa, textos que venden y publicaciones que conectan. Vamos a dejar de improvisar y llevar tráfico de verdad, pero del bueno. El que pasa, entra y compra. Escríbeme y te cuento cómo lo hacemos. No es para todos, pero si eres de los que hacen las cosas con ganas, nos vamos a entender.

Y si aún dudas, vuelve arriba y mira ese vídeo otra vez. Ahí tienes toda la inspiración que necesitas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio