Puedes hacer ver que tu vida es la leche, que siempre estás en sitios top y que tu cafelito por la mañana tiene más likes que la boda de la Preysler… Pero si lo que quieres de verdad es que tu negocio crezca, entonces vas a tener que dejar de poner filtros a lo loco y empezar a usar esa herramienta que tienes en el móvil como si tu pan dependiera de ella (spoiler: depende).
Las redes no son para perder el tiempo (aunque muchos lo hacen)
La mayoría sube selfies que no interesan ni a su madre. Pero tú no eres de esos, ¿verdad? Tú sabes que este pequeño cuadrado bautizado con corazones puede ser el canal que te traiga clientes, visibilidad y, repite conmigo, ventas. Porque al final, quien diga que no está aquí para vender, miente más que un político en campaña.
Así que, si eres de los que aún piensan que solo influencers de palo y adolescentes aburridos pululan por ahí, mejor vete a hacer sudokus. Aquí venimos a hacer negocio. Y para eso necesitas contenido con intención, que saque músculo, que hable de lo que haces, de cómo lo haces y, sobre todo, por qué lo haces mejor que la competencia de la vuelta de la esquina.
Tu cuenta no es un catálogo… es una conversación (y debería tener voz propia)
Mira, nadie quiere seguir a una marca que suena como un robot leyendo un folleto. La gente quiere escuchar personas, saber que detrás hay alguien que se mancha las manos, que atiende a los clientes, que lo vive. Y ahí lo petas tú. Porque tú tienes una historia que contar, bromas que hacer, una visión del mundo que engancha más que el primer capítulo de una serie buena.
¿Quieres ejemplos? Este vídeo lo dice todo. Dale al play sin miedo:
¿Ves? No necesitas fuegos artificiales. Solo necesitas mostrar tu personalidad, entender qué espera tu audiencia y darles, no lo que piden, sino lo que aún no saben que necesitan.
Y ahora ¿qué? Pues a currar… pero con sentido
Ya sabes que este no es un hobby, ni un entretenimiento de domingo. Si vas a usar esta plataforma, úsala bien. Eso implica estrategia, coherencia y crear contenido que sirva para algo. Explica tus servicios como si estuvieras contando una historia de sobremesa con colegas. Reparte valor, no solo descuentos. Y, por dios, responde a los mensajes… no seas ese que ignora comentarios como si fueran suegras en Navidad.
Y si no sabes por dónde empezar, empieza por mirar lo que hacen otros que ya están donde tú quieres llegar. Echa un vistazo a la guía oficial para empresas. Tiene ideas, herramientas y consejos que no están nada mal para dejar de andar a ciegas.
Eso sí, no copies: inspírate. Lo que les funciona a ellos, puede que no te funcione igual. Pero descubrirás formas de adaptarlo, de darle tu tono, ese que hace que la gente se quede contigo porque eres diferente, porque molas, porque aportas más que postureo vacío.
¿Tienes un negocio local? Entonces esto importa el doble
Porque tú no estás luchando por atención global, sino por ganar presencia en tu barrio, ciudad o provincia. Y aquí, el que se muestra primero, gana. Así que, usa tu perfil para poner tu nombre en la cabeza de los vecinos. Stories, Reels, publicaciones chulas que digan «¡eh, estamos aquí y hacemos esto como nadie!»
¿Quieres hacerlo bien de verdad? Pues dale caña desde ya. Haz que esa cuenta no sea solo bonita, sino útil. Convierte visitas en reservas, seguidores en ventas y comentarios en clientes. La diferencia entre pasar desapercibido y petarlo en tu zona… está en lo que publiques hoy.
Atrévete – y si te lías, pídenos ayuda. Ayudamos a negocios como el tuyo a dejar huella (de la buena) en redes sociales. Te lo montamos bonito, profesional y con un toque canalla que funciona. Si estás cerca, mejor aún: quedamos, te conocemos y sacamos tu mejor versión al mundo. ¿Nos vemos?
