¿Te acuerdas cuando bastaba con tener una web decente y un par de tarjetas de visita para que el teléfono empezara a sonar? Pues sí, yo también. Pero ahora el negocio se mueve deslizando el dedo por la pantalla y si no estás ahí, no existes. No hace falta que te guste, pero es lo que hay. Hoy en día, si no cuentas bien lo que haces, da igual que seas el mejor en lo tuyo. Porque la gente no compra lo mejor, compra lo que más confianza le genera. Y eso, colega, se consigue con una buena historia y sabiendo manejar cuatro cosas que parecen de postureo, pero son puro negocio.
Tu escaparate ya no está en la plaza del pueblo
Tenías un bar, abrías la persiana, ponías el café a calentar y los parroquianos iban entrando. Eso sí que era vida. Ahora si no te han visto hacer el café con música chula y una taza bonita en un sitio como este, es como si no hubieses abierto. Así de simple. La atención está secuestrada por pantallas pequeñas llenas de ruido. Pero dentro de ese ruido, si sabes tocar la tecla precisa, se hace un silencio y todos te miran a ti.
No hace falta que bailes ni que te pongas a hablar como si llevaras gafas de pasta y vivieras en Malasaña. Lo que hace falta es que entiendas cómo transmitir lo que haces sin dar vergüenza ajena. Que muestres tu trabajo, tu proceso, tu cara (aunque te dé cosa), y sobre todo, que hables como hablas. Nada de frases enlatadas ni textos que parecen escritos por un robot que va a la escuela de negocios.
La clave no es publicar por publicar, ni salir en todos lados
Aquí todo quisqui se ha puesto a subir fotos y vídeos como si fueran influencers. Pero publicar sin estrategia es como gritar sin dirección. Sí, te desahogas, pero no consigues nada. La clave está en entender para qué estás en Instagram y cómo eso te puede ayudar a vender más.
Y sí, es para vender, no para hacerte el guay. Vender sin parecer que estás vendiendo. Conectar con la gente, generar confianza, mostrar lo que aportas sin sonar a teletienda. Eso se hace con contenido trabajado, con una estética cuidada, y sobre todo, con honestidad. Nadie quiere ver otra cuenta falsa con frases motivacionales. La gente quiere personas reales, negocios de verdad y soluciones concretas.
Mira este vídeo. No digas nada todavía. Míralo primero:
¿Lo has visto? Pues eso. No es un anuncio tradicional, no es un post vendido. Es una historia. Un momento. Te hace sentir algo. Y cuando sientes, recuerdas. Y cuando recuerdas, compras. Así de simple. Eso es comunicar con intención.
No necesitas millones de seguidores, necesitas convertir
De poco sirve tener una comunidad de cien mil personas si ninguna te compra ni te recomienda. Aquí lo que cuenta es el impacto real que tiene tu perfil en tu negocio. Y eso tiene mucho más que ver con cómo cuentas las cosas que con los filtros que uses o los hashtags que pongas.
Lo que necesitas es una presencia auténtica, trabajar una imagen coherente, y sobre todo, ofrecer algo que merezca la pena. Mira, si vendes pan, enseña cómo lo haces, a qué hora te levantas, qué harinas usas. Si cortas el pelo, muestra el antes y después, las herramientas, el trato que das. Abre la trastienda y deja que te vean. Ahí está la magia.
Puedes aprender mucho de cómo lo hacen grandes marcas, incluso de lo que se cuenta en la ayuda oficial de Instagram, pero al final, el gran secreto es este: sé tú, sí, pero sé el tú que tu cliente necesita. Es decir, no vayas a lo loco. Sé tú con estrategia. Que los likes están muy bien, pero lo que da de comer son los albaranes.
Y si todo esto te suena a chino o no tienes tiempo ni ganas de aprenderlo, lo entiendo. No todo el mundo tiene por qué ser experto en redes. Pero entonces llama a alguien que sepa, delega y céntrate en lo tuyo, que bastante lío llevas ya.
Esto no va de hacerse viral. Va de hacerse visible. Y si no estás donde miran tus clientes, la cosa pinta difícil.
¿Te cuesta conseguir clientes porque no saben que existes? ¿Te gustaría que tu negocio sonase donde debe sonar? Pues deja que te eche un cable. Trabajo con negocios locales, como el tuyo, que quieren pasar de ser invisibles a imprescindibles en su zona. Escríbeme y lo hablamos. Sin tecnicismos ni humo.
Tu historia merece ser contada como es debido. Haz que te encuentren.
