Eso que publicas cada día y no sabes por qué no funciona

Es curioso cómo cada vez que alguien abre la aplicación, se abre contigo una batalla por ver quién llama más la atención. Pero atención de la buena, de la que convierte, de la que deja rastro. Y no, no hablo de subir una foto con filtro, ponerle «#goodvibes» y esperar que te lluevan los likes. Porque eso ya no funciona, lo sabes tú y lo sabe hasta tu abuela. Aquí no va de postureo gratuito, aquí va de estrategia disfrazada de naturalidad.

Tu contenido no es tuyo si no impacta

Lo primero que tienes que tener claro es que si tu publicación no le remueve nada a nadie, es como lanzar una botella al mar sin mensaje dentro. Da igual si tu foto es preciosa, si el fondo es ideal o si has metido emojis con la puntería de un francotirador digital. Si el usuario no siente nada al verla, te has quedado en tierra de nadie.

Ponte en situación: alguien abre Instagram mientras espera que le sirvan el café. Pasa tu publicación en menos de un segundo. ¿Qué has hecho para que se pare? ¿Qué historia has contado? ¿Qué frase has usado para que ese dedo deje de deslizar? Si la respuesta es «he subido un vídeo de mi desayuno muy cuqui», lo llevas crudo.

Y ya que hablamos de vídeos que se hacen notar, échale un vistazo a este que te dejo aquí —sin salir de esta página, que aquí mimamos tu tiempo— y dime si no te quedas a verlo hasta el final:

El algoritmo no es tu enemigo, eres tú el que no seduce

Hay gente que vive convencida de que el algoritmo es algo así como un ser despiadado que se levanta en su contra cada mañana. La verdad es que el algoritmo no tiene nada en tu contra. El problema es que tú aún no has ofrecido nada que le interese a nadie. Es duro, lo sé, pero al menos no es personal.

Lo que sí puedes hacer es usar herramientas como la propia guía de Instagram para entender cómo mejorar tu visibilidad. Aprender a usar historias con intención, a dar contexto, a no quedarte en la foto bonita. A mostrar valor, sí, de ese que no se compra, se crea.

Y no, no hace falta que seas influencer, ni que salgas bailando en calzoncillos. Basta con que digas algo que sea imposible de ignorar. Algo que cuente quién eres, qué haces y por qué eso le debería importar a otro ser humano en el planeta. Así, sin humo, sin filtros, sin palabrería vacía.

No estás solo, pero parece que sí

Uno de los errores más gordos es creerse el ombligo del universo, subir la publicación y cerrar la aplicación hasta el día siguiente. No estás para soltar tu discurso y largarte. Las redes son conversación, son presencia, son constancia. Y si no estás ahí cada día, alguien que sí está se llevará tu sitio.

Entérate bien: todo el que tiene perfil tiene voz, pero solo los que escuchan consiguen que la suya resuene. A eso me refiero con estrategia: saber cuándo hablar, cómo decirlo, y sobre todo, cómo escuchar a quien te lee, te comenta o reacciona.

Si lo haces bien, no sólo ganarás visibilidad. Ganarás comunidad. Y eso, querido lector, es más valioso que cualquier número inflado de seguidores comprados o likes vacíos.

Te dejo algo útil para seguir aprendiendo, si de verdad quieres darle la vuelta a tu presencia online (y no seguir haciendo el ridículo digital): entra aquí y empieza a tomarte esto en serio, que ya toca.

¿Te gustaría que tu Instagram dejara de ser invisible?

Si has llegado hasta aquí, es porque algo te pica. Y si aún no te pica lo suficiente como para mejorar tu huella digital, puede que estés perdiendo no solo tiempo, también oportunidades.

Así que si eres de los que quiere destacar entre tanta paja y tanto contenido clonado, escríbeme y vemos cómo te puedo ayudar. Tanto si vendes en tu tienda local, como si ofreces un servicio que necesita visibilidad online, te aseguro que hay forma de hacerlo sin parecer desesperado ni genérico.

Habla conmigo, que yo no soy de los que cobran por respirar. Soy más de los que se meten hasta el fango contigo para hacer que tu marca se note. Eso sí, solo si estás dispuesto a mojarte, porque si sigues haciendo lo mismo (subir por subir), seguirás sin que nadie te mire dos veces.

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