Es curioso cómo la mayoría asegura que no le importa la opinión de los demás pero luego se pasa la tarde buscando el mejor filtro para la foto del café. Vamos a hablar claro, porque tonterías ya hay bastantes en internet. Hay quien dice que lo hace por diversión, por conectar, por inspirar… pero en realidad, muchos están ahí por una sola razón: ser vistos.
Lo que no se muestra no existe
Bienvenidos a la gran pasarela digital. Ese sitio donde importa más el ángulo que tu opinión. Donde si no pones hashtags parece que no respiras. Y ojo, que aquí no venimos a criticar, que yo también tengo mis favoritos. Pero una cosa hay que tenerla clara: el escaparate importa.
Hoy en día, si tienes un negocio y no estás presente ahí, es como si tuvieras un bar con la persiana bajada a las cinco de la tarde. Ni Dios se pasa. Porque aunque tengas la mejor oferta, los precios más ajustados y la atención más cercana, si no te han visto en la pantalla del móvil, no existes.
Y no, no vale con subir una foto cada domingo por compromiso. Aquí o te mueves con intención o el algoritmo te manda a la cueva del olvido. Así, sin tacto y sin filtros.
Pon la lupa donde hay movimiento
La clave está en entender que esto va más allá de likes y seguidores. Se trata de presencia, de construir autoridad, de crear un relato que no solo guste, sino que enganche. Porque la conexión real no llega con un corazón rojo, sino cuando alguien siente que le has dicho justo lo que necesitaba leer.
No necesitas una cámara de cine ni unos bíceps de infarto, lo que necesitas es tener algo que decir y la narices de decirlo. Que se note quién eres, qué haces y por qué deberían hacerte caso. Y si encima sabes mover alguna historia con gancho, mejor que mejor.
Aquí tienes la guía oficial (sí, la de los que mandan en todo esto), por si te da la vena de profundizar y empezar a hacer bien las cosas de una vez.
Quieres que te compren. Pues anúnciate donde miran
¿Tienes una tienda? ¿Vendes servicios? ¿Das clases, arreglas tejados o haces perfumes artesanales? Entonces hazte un favor y empieza a construir tu presencia donde la gente pasa más tiempo que hablando con su pareja: en su teléfono.
Porque hoy en día vender es conectar. Y conectar no se hace con un descuento. Se hace apareciendo, generando confianza, mostrando lo que haces y cómo lo haces. Así, sin disfrazarte de gurú ni poner voz impostada.
No se trata de tener el feed más bonito. Se trata de tener el mensaje más claro. Y cuanto más auténtico, más eficaz.
Además, si te estás preguntando si esto funciona, mira el vídeo de arriba con atención. No porque sea bonito, sino porque engancha. Y eso, amigo, no es casualidad.
Si estás por aquí, y tienes un negocio local, sabes que esto ya no va solo de folletos o de poner un cartel en la calle. Va de moverte donde están mirando todos. Así que si necesitas darle una vuelta a tu comunicación, ya sabes dónde encontrarme. Porque aquí de postureo, nada. Pero de provocar resultados, un rato largo.
