Te ha pasado. Entras un momento para ver qué hace tu primo, y, sin darte cuenta, han pasado treinta minutos espiando la vida de gente que ni conoces. Todos con sonrisas perfectas, fotos filtradas y frases estilo Paulo Coelho versión barata. Esa red social donde parece que todo el mundo ha triunfado menos tú. ¿Te suena?
Lo que nadie te cuenta sobre esta selva del postureo
Hay que reconocerlo: el gancho funciona. Deslizas el dedo, y cada imagen es un chute de dopamina. Pero, ojo, no todo es lo que parece. Muchos perfiles son más falsos que un billete de tres euros. Y no me mires así, tú también has hecho veinte fotos para subir sólo una. Esa aparente perfección tiene truco, y muchas veces detrás hay un océano de inseguridades y comparaciones absurdas.
El problema está cuando esa apariencia nos distrae de lo que de verdad importa: conectar, comunicar, inspirar. No sumar “me gusta” vacíos. No competir por ver quién enseña más carne o quién ha viajado a la isla más exótica. ¿De verdad necesitas eso para sentirte validado?
Si tienes un negocio, necesitas jugar con las cartas correctas
Porque esto no va sólo de cotillear vidas perfectas. No, no. Si vendes un producto, si ofreces un servicio o si simplemente quieres hacer ruido con sentido común, hay que saber moverse ahí dentro. Y no vale poner la misma foto mil veces ni soltar frases genéricas como «haz lo que amas». Eso ya no cuela.
La diferencia entre estar y destacar es tener una estrategia. Utilizar bien los Reels, las historias y hasta saber cuándo callar para que el silencio hable por ti. No necesitas millones de seguidores, necesitas los adecuados. Los que te compren, te recomienden y vuelvan.
Un truco: échale un ojo a esta página oficial, donde encontrarás recursos y consejos directamente de quienes manejan el cotarro. Pero recuerda, lo importante no es saberlo todo, sino hacer lo que toca en cada momento.
Un toque de realidad: mira esto antes de subir tu próxima foto
No todo es teoría. Observa bien este vídeo. Porque a veces una imagen (o vídeo) vale más que mil «likes»:
No me digas que no es una joyita. En pocos segundos te dice más que algunos cursos de 100 euros sobre cómo petarlo. Observa el ritmo, la edición, la intención. Hay creatividad, sí. Pero también hay coherencia. Y eso, amigo, escasea.
Por cierto, si quieres llevar tu comunicación a otro nivel, no basta con publicar lo primero que se te ocurre. Necesitas tocar la tecla adecuada en el momento justo. Por eso, dale un vistazo a este recurso para empresas. Está explicado sin mucha paja y da ideas prácticas que podrás aplicar incluso si hoy te levantaste sin inspiración.
¿Te mueves por aquí cerca? Pues hablemos
Te cuento esto porque te entiendo. Porque yo también pasé por esa etapa de publicar sin sentido, sin alma y sin estrategia. Hasta que un día decidí que si iba a estar, sería para algo más que aparentar. Si tú también quieres pasar de los «me gusta» vacíos a los clientes reales, déjate de filtros y escribidme. Y si encima estás cerca, podemos tomar un café de esos que se alargan sin querer mientras tejemos una estrategia que haga de tu perfil algo que importe.
Estás a un clic de dejar de parecer y empezar a ser. Tú decides.
