Todo el mundo está ahí. Enseñan lo que desayunan, el balcón bonito aunque el resto de la casa esté hecho un descampado y esa sonrisa de medio lado que parece que les han pillado disfrutando de un libro cuando en realidad están revisando cuántos likes tienen.
¿Y tú? Tú estás pensando que igual deberías darle caña a esa red social visual, pero no sabes si vas a hacer el ridículo, si va a valer para algo o si es otro agujero negro que absorbe tiempo y energía. Tranquilo, que vamos a hablar claro, al estilo del pueblo, sin postureos.
Los secretos detrás del escaparate
Lo primero que tienes que tener claro es que esto es un teatro, pero uno donde puedes vender hasta helados en el Polo Norte si juegas bien tus cartas. Todo ese rollo de poner filtros, bailar con tu hijo o sacar el perro con estilo tiene un motivo: atraer atención.
Desde autónomos que no saben si facturar o llorar, hasta grandes marcas que tienen departamentos enteros dedicados solo a mantener su escaparate bonito en redes sociales… todos están allí, escondiendo lo mediocre y mostrando lo que vende. Y no pasa nada. Es así. Punto.
Así que tú también puedes estar en ese escenario y hacerlo bien, sin necesidad de contratar a un gurú o comprarte ropa nueva. Basta con entender cómo conectar con la gente. Porque al final, ya lo sabes, aquí gana el que más calibre tenga para mostrar lo que hace llegar. Y si ya haces algo que merece la pena, solo te falta que se enteren.
No hace falta bailar (pero tampoco sobran ideas)
Mucha gente piensa que para estar en esta red hay que convertirse en un cómico de tres al cuarto. Pero no, se puede vender sin bailar ni hacer el payaso. Lo que sí hace falta es tener claro qué quieres contar y cómo vas a hacerlo.
La clave está en crear algo que no parezca marketing cutre. Subir una cosa bonita no basta. La gente está cansada de ver lo mismo. ¿Sabes qué engancha? Las cosas que parecen auténticas, aunque estén preparadas. Es un juego de equilibrios.
Y en ese juego, también puedes usar herramientas que la propia red ofrece. Desde programar publicaciones hasta utilizar música, textos sobre los vídeos o reels que enseñen tu curro con estilo, lo tienes todo ahí. Gratis y esperando a que pierdas el miedo.
El algoritmo no es tu enemigo, solo es cosa de listos
Hay otra excusa clásica. “Yo es que no entiendo el algoritmo”. Y tampoco hace falta un doctorado. Lo básico es fácil: si la gente reacciona a lo que subes, eso le llega a más gente. Si nadie lo mira, se muere solo en el baúl del feed.
Por eso no subas veinte publicaciones de golpe ni te pegues un mes sin decir ni pío. La constancia tiene premio. Y si encima respondes mensajes, comentas a otros y no pareces un robot, mejor.
Si tienes una tienda, una consulta, das talleres o vendes croquetas caseras, esto te puede dar vidilla. Pero necesitas dejar de hacer el muerto digital. A veces basta con enseñar quién eres, qué haces y cómo lo haces. Sin trampa ni cartón. O sí, pero que no se note.
Y si ves que la cosa crece, siempre puedes echar mano de campañas de pago. Pero no empieces por ahí, no seas ansias. Primero mira si con lo gratis remueves algo. Luego ya valoras si merece la pena invertir (spoiler: muchas veces sí).
Aquí tienes también un recurso oficial interesante para conocer mejor cómo funciona el tinglao y sacarle más jugo si te lo estás empezando a tomar en serio.
Esto no va de tener millones de seguidores. Va de que los que te sigan quieran comprarte, recomendarte o ficharte. Menos quejarse y más prueba-error. Que para eso sirve este mundillo también.
Ah, y por si estás con la excusa de “yo no tengo tiempo”, también hay herramientas para programarlo todo o delegarlo… pero de eso hablamos otro día.
Si eres de aquí, estás tardando
Si tienes un negocio local, un bar, una tienda, das clases o vendes servicios en tu barrio o en tu ciudad… esto va contigo. No me seas boomer digital. La gente ya no busca en las páginas amarillas. Te buscan aquí, en este escaparate bien iluminado.
¿Quieres que entren más por la puerta? Pues haz que te encuentren donde están mirando.
¿Te da vértigo arrancar en esto? Pues aquí estamos para ayudarte. No hace falta que salgas bailando ni que compartas el menú de tu perro. Basta con que enseñes lo que haces y lo cuentes bien. Si quieres que echemos un ojo a tu perfil o lo montemos desde cero, llámanos. Estamos cerca, hablamos tu idioma (y no usamos anglicismos raros para impresionarte).
Hazlo. Y si ya lo haces, hazlo mejor.
