Esa red social donde lo tuyo parece más divertido si lleva filtro y música de fondo

¿Sabes ese sitio donde haces scroll como si no hubiera un mañana, ves vidas que brillan más que el escaparate de Navidad del Corte Inglés, y tú, con el pijama de rayas, creyendo que tu café con leche también merecería una historia? Pues sí, hablamos de esa red visual donde lo cotidiano, con dos efectos y media canción viral, parece extraordinario.

¿De verdad tú también necesitas estar ahí?

Mira, no vamos a hablarte de métricas, ni de algoritmos endiablados, ni de hashtags que solo entiende tu primo el community manager. Vamos a ir al grano. Si tienes un negocio local, un producto acojonante o un talento que brilla más que el vinilo del salón de tus tíos, esa red puede ser tu mejor escaparate. Pero no como lo hacen todos, no. Tú, con gracia, con verdad. Con lo que tú tienes.

La cosa no va solo de postureo, va de estrategia. De saber contar lo que haces sin parecer que lo haces por los clics. Porque cuando muestras tu historia como se merece, el vecino de al lado deja de verte como «esa tienda que siempre está abierta» y empieza a verte como la marca que quiere seguir.

¿Y qué narices hago con mi cuenta?

Buena pregunta. Lo primero: olvídate del «buenos días, feliz lunes» con una taza. Eso ya solo emociona a tu madre. En su lugar, comparte lo que pasa de verdad. Tu proceso, tu curro, tu detrás de cámaras. La gente conecta más cuando ve que tras tu logo hay alguien con ganas y alma, no solo likes y filtros.

Segundo: ponle ritmo. No hace falta ser Spielberg, pero sí tener dos dedos de frente y un poco de gracia. Inspírate en quienes ya lo hacen bien y no tienen pinta de tener un equipo de diez personas detrás. Como este contenido que me encontré y que, además, puedes ver aquí sin levantarte de la silla:

Y tercero: no vivas obsesionado con la maldita cifra de seguidores. Más vale 100 personas que te escuchan que 10.000 que te siguen porque sí. No eres Mercadona, no quieras gustar a todo el mundo. Gusta a los tuyos. A los que vendrán. Y a los que recomiendan sin pedir descuento.

Un escenario agarrado a likes no vende sol por sí solo

No te olvides: esa plataforma está pensada para que te enganches. Pero tú no estás ahí para perder tiempo, estás ahí para ganar atención, convertir miradas en euros y historias en ventas. Así que mide bien dónde pones las energías, y si vas a echarle horas que sean para algo más que ponerte un filtro nuevo en la cara.

Ah, y si quieres ideas reales de cómo otras marcas lo hacen con estilo, échale un ojo a este blog oficial que, de vez en cuando, suelta perlas entre tanta nube de marketing moderno.

Y si te pica el gusanillo de hacerlo bien pero no tienes tiempo ni ganas de volverte un estratega digital, respira tranquilo. Que aquí estamos para echar un cable sin rodeos.

¿Tienes un negocio y estás en la zona? Pues llámame. Raro será que con un café delante y las ideas claras no montemos algo que haga temblar el botón de compartir de tus seguidores y algún que otro competidor. Dale, que lo bueno nunca espera.

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