Esa red donde todos posan felices mientras les cruje la cabeza

¿Qué tiene esa aplicación que nos hace mirar vidas ajenas mientras olvidamos regar nuestra propia planta? No hace falta decir su nombre porque ya sabes de qué hablo. Esa misma donde fingimos que todo está bien, aunque estemos a una sola factura del colapso nervioso.

La mentira más bien filtrada del siglo XXI

Subes una foto. Le metes filtro. Te pones de lado que estiliza más. Miras el número de likes como quien recoge las notas del colegio. Y si no hay suficientes: drama. Enganchados a la atención de otros como si necesitar un aprobado constante fuese lo natural.

Lo que empezó como una red social para ver fotos acabó siendo un escaparate de vidas editadas. Gente que jamás sonríe en la vida real enseñando dientes como si les pagasen por muela mostrada. ¿Y todo para qué? Para alimentar el ego con me gusta vacíos y corazoncitos de desconocidos.

Pymes, autónomos y marcas: estáis tardando

Ahora que ya sabes el juego, toca aprovecharlo. Si eres de los que vende algo, de los que curra por su cuenta o los que se han montado su chiringuito, más te vale estar ahí. Pero estar bien. Nada de subir algo por subir. Hay que contar historias, dar valor, conectar. Y eso se hace siendo auténtico, no hablando como un robot de marketing que se tragó un manual de SEO.

La gente ya no quiere empresas, quiere personas. Quieren ver tu taller, tu despacho desordenado, tu perro metiéndose en mitad del vídeo. Quieren saber que hay alguien detrás. Porque cuando conectas desde la verdad, entonces sí: aparecen los likes que importan, los que traen clientes.

Y si crees que esto va solo de postureo, mira este reel que lo peta. No hace falta que te vayas, te lo dejo aquí incrustado:

¿Estás vendiendo o solo estás en la fiesta?

Mucha gente está en esta red solo para mirar o seguir la corriente. Pero, si te dedicas a vender, estar sin estrategia es como montar una tienda y no abrir nunca más. Tienes que aparecer. Tienes que tener voz. Y eso se hace entendiendo cómo captar atención sin vender humo.

¿Quieres campañas que funcionen? Empieza por pensar menos en ti y más en quien te lee. ¿Por qué deberían seguirte? ¿Qué les haces sentir? La clave está en entender cómo comunicar dentro del algoritmo sin volverse esclavo de él.

Si aún no sabes si usar hashtags, reels, stories o si poner cara en los vídeos… entonces ponte las pilas. Porque los que ya lo están haciendo te van sacando ventaja. Y no son más guapos. Son más constantes. Y, sobre todo, están más vivos en la red.

Este canal no es una moda: es un escaparate diario a millones de personas. ¿Vas a dejar que todo eso te pase por delante mientras tú decides si el fondo blanco o beige queda más profesional?

Si eres de aquí, cuéntame lo tuyo

¿Tienes un negocio en la tierra? ¿Eres profesional y quieres salir del modo invisible? Escríbeme. Ayudo a gente real a contar lo que hace, sin apariencias, sin filtros. Solo verdades bien contadas que venden sin empujar.

Vamos a poner tu proyecto en el lugar que se merece. Porque esta red no es solo para influencers con dientes blancos: también es para ti. Si sabes usarla bien, puede ser tu mejor aliada.

¿Hablamos?

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