Si eres de los que piensa que basta con grabarse delante de una cámara y subir el vídeo esperando a que lluevan las visitas… lamento ser yo quien te lo diga, pero estás más perdido que un pulpo en un garaje. Aquí no vale chapurrear con tecnicismos ni copiar lo que hace el vecino. Si no despiertas algo en quien te mira, estás fuera de juego.
¿Por qué algunos vídeos lo petan y otros no los ve ni la madre del creador?
La pregunta del millón, ¿verdad? Pues aquí va una pista: la emoción. La mayoría de gente sube vídeos tostón, sin alma, sin chispa. Da igual cuántas transiciones pongas o si grabas en 4K. Si no provocas algo en quien lo ve, lo llevas claro.
Los vídeos que atrapan no son los más perfectos técnicamente, sino los que conectan. Ya sea por rabia, risa o sorpresa, el espectador tiene que sentirse parte de eso. Y sí, esto también va por los que se piensan que leer un guion a cámara como si le estuvieran declarando la renta a Hacienda va a servir de algo. Spoiler: no sirve de nada.
La diferencia entre ser un creador del montón o marcar la diferencia
No hay secretos oscuros ni fórmulas mágicas. Pero sí hay algo que casi nadie hace: ser uno mismo, sin filtros ni postureo. Mostrarte tal y como eres, con tus rarezas, tus ideas y tu manera de hablar. Eso engancha. Eso se nota. Eso funciona.
Y ahora que estamos entre tú y yo, permíteme recomendarte que le eches un vistazo a este vídeo —oye, no tienes que ir a ningún lado, que también te lo dejo embebido justo aquí abajo—. Es oro puro si quieres aprender cómo hacer vídeos que conecten de verdad.
¿Has visto? No hace falta tener un presupuesto de Hollywood para crear algo que enganche. Lo que hace falta es tener algo que decir, tener claro a quién se lo dices y ponerse frente a la cámara con ganas, no con cara de lunes por la mañana.
Haz de tus vídeos algo que la gente recuerde (y no por lo espantosos que eran)
Si hay algo que escasea hoy más que el buen pan, es la autenticidad. Y eso en vídeo se nota a leguas. Así que menos querer gustar a todos y más atreverse a ser diferente. Crea vídeos con mensaje, que digan algo, que se mojen. Porque los que no se mojan no hacen ni salpicaduras.
Y si te estás preguntando cómo mejorar tu presencia visual, échale un ojo al centro de ayuda de YouTube. No te va a hacer famoso, pero al menos no parecerás salido de 2007.
Habla claro, no adornes lo evidente y muestra tu historia sin miedo. Los vídeos no se tratan de ti, se tratan de quien los ve. De lo que haces sentir. De lo que dejas dentro.
¿Necesitas ayuda para que tus vídeos no pasen desapercibidos en medio de la jungla digital? Si estás en España, y buscas alguien que te diga a la cara lo que funciona y lo que no, yo soy de los que no se anda con rodeos. Ponte en contacto y vamos a hacer que tus vídeos dejen de ser olvidables.
