El arte de contar tu historia con una cámara en la mano y cero filtros mentales

¿Cuántas veces te has quedado mirando la pantalla, con el dedo a un milímetro del botón de publicar, dudando si ese vídeo, esa foto o esa frase eran «suficientemente buenas»? Bienvenido al lugar donde las dudas se quedan fuera y empieza el juego de los que tienen algo que contar.

Cuando tu móvil deja de ser un espejo para convertirse en un altavoz

Hoy no te contaré cómo ganar seguidores ni te voy a soltar el típico truco de «usa hashtags populares». No. Aquí hemos venido a hablar de cómo mostrar lo que haces, lo que eres y lo que vendes… sin parecer el típico charlatán de feria digital que solo sabe copiar a otros.

Tener presencia online ya no es una opción y usar plataformas visuales para comunicar tu negocio es la diferencia entre sonar fuerte o no sonar en absoluto. Si tú no subes ese vídeo, alguien lo hará por ti… pero lo hará mal. Porque nadie cuenta tu historia con tus tripas ni tu energía.

Si algo tiene esta plataforma visual es que permite que hasta el panadero del barrio se vuelva tendencia con una buena historia. Pero, ojo, no hablamos de postureo barato. Hablamos de contenido que conecte. Que el que vea tu vídeo no se quede solo con la música, sino que le entren ganas de ir a tu tienda, pedir presupuesto o simplemente, tenerte en el radar cuando llegue el momento de elegir a alguien como tú.

Huid del contenido bonito si no dice nada

Nos han enseñado que hay que salir perfectos, escribir bonito, hablar suavecito y no molestar mucho. Pero eso se lo dejamos a los influencers de sofá. Tú estás aquí porque quieres vender, impactar y dejar huella.

El algoritmo no es tonto. Pero tampoco es Dios. No va a esconder un vídeo que la gente comenta, comparte y guarda. Y eso solo pasa si lo que dices ‘rasca’. Así que deja los filtros suaves para los cupcakes y empieza a crear algo que no deje indiferente.

Atrévete con vídeos hablando a cámara, mostrando tu proceso, tus cagadas, tus aciertos. Que te vean. Que se note que detrás hay una persona que no se dedica a disfrazar la realidad, sino a venderla tal cual es… porque ya es cojonuda.

Cómo conseguir que te recuerden (y no solo por los colores del feed)

Empieza con una idea clara: ¿qué quieres que piensen cuando escuchan tu nombre? Si eres fotógrafo de eventos, peluquera, decorador, psicóloga o tienes una panadería —me da igual—, tienes una historia. Y ese es tu contenido.

No hablo solo de hablar de ti. Hablo de que te muestres resolviendo problemas reales. Que enseñes cómo lo haces distinto a los demás. Que salga tu cliente diciendo que no se cambia ni loco. Y entre medio, cuéntales también que te gusta el café solo o que ese día tenías un mal pie. Porque eso es lo que hace que te sientan cerca.

¿Quieres ir más allá? Pásate por la web oficial de esta red, donde puedes inspirarte con las historias reales de negocios y estrategias que están funcionando en medio mundo. Sí, también puedes hacerlo tú. Y aquí tienes la guía oficial para negocios más apañada que he visto últimamente.

Esto no va de parecer profesional. Va de ser tú y punto. Si eso lo haces bien, el resto viene rodado (y si no viene, es que no estabas para ellos).

¿Te animas o vas a seguir viendo cómo otros se comen tu trozo de pastel?

No esperes más a tener todo perfecto, porque ese momento no llega nunca. Si estás en Madrid, Valencia, Barcelona o cualquier rincón de este bendito país donde se respira emprendimiento con olor a café mañanero, lánzate a mostrar lo que haces. Porque si tú no lo cuentas, nadie lo hará por ti (y desde luego, no mejor).

Y si te sientes atascado, bloqueado o crees que esto de grabarte no va contigo, escríbeme. Trabajo con negocios reales que tienen cosas reales que decir, pero no saben cómo decirlas sin sonar a folleto.

Tu historia merece ser contada. Y si además vende, mejor que mejor.

Nos vemos ahí fuera. Con vídeos que rascan la piel. Y dejan huella.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio